martes, 17 de octubre de 2017

Premios Nobel, igualdad y excelencia.

 https://culturacientifica.com/ 


Los Cuadernos de Cultura Científica que publica la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea publica un artículo mío sobre igualdad, excelencia, ejemplaridad y responsabilidad en los premios Nobel. Espero que os parezca interesante.






 https://culturacientifica.com/2017/10/16/igualdad-excelencia-ejemplaridad-responsabilidad-los-premios-nobel/ 


Sobre igualdad, excelencia, ejemplaridad y responsabilidad en los premios Nobel


Mikel Mancisidor


Ya se han anunciado todos los Premios Nobel de este año 2017.
El Premio Nobel de Física ha ido a parar a tres norteamericanos. El Premio Nobel de Medicina ha sido otorgado a otros tres norteamericanos. Por fin, lo ganadores del Premio Nobel de Química han sido un suizo, un escocés y un norteamericano de origen alemán. Son 9 hombres y cero mujeres.
Si sumamos el Nobel de Literatura para Kazuo Ishiguro (británico que escribe en inglés), el de la Paz para la red ICAN (Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares) y el de Economía para el norteamericano Richard Thaler, son 11 hombres, una institución y cero mujeres. 10 norteamericanos o británicos.
El año pasado sucedió lo mismo. Se otorgó el Nobel de Física a tres físicos; el de Química a tres químicos; el de Medicina a un biólogo; el de Economía a dos economistas; el de la Paz a un político y el de Literatura a un cantante. Todos hombres. El mismo resultado: 11 a 0.
De modo que por dos años consecutivos la imagen mundial de la máxima excelencia científica, intelectual, investigadora y creativa corresponderá a un pleno de hombres, quizá ligeramente disimulado si ICAN opta por una mujer para recoger el galardón.
Creo que se trata de un error muy grave, de lamentables consecuencias y que los administradores del Premio demuestran no sólo falta de sensibilidad, sino incluso me atrevo a decir que falta de responsabilidad.
Sí, ya sé que muchos de quienes han tenido la amabilidad de leerme hasta aquí estarán pensando que antepongo mis deseos políticamente correctos a la realidad. Tal vez piensen ustedes que olvido que los Premios Nobel son un reconocimientos a los mayores logros de la humanidad, vengan de donde vengan, sin atender a su nacionalidad, raza, lengua o género. Que no puede haber cuotas ni porcentajes. Que sólo se puede atender a los méritos más objetivos tras un estudio neutro sin prejuicios ni ideas preconcebidas. ¿Saben qué? Estoy de acuerdo con todo ello. Pero precisamente por eso creo que los Premios Nobel se equivocan y se traicionan.
Alfred Nobel buscó reconocer los mayores logros para toda humanidad, quiso premiarlos y de esa forma ponerlos en valor, hacerlos visibles, fomentar en la sociedad su aprecio y generalizar el espíritu de emulación. A todo ello deberían hoy deberse estos premios. Explícitamente dejó constancia Alfred Nobel de su deseo de universalidad, si bien en aquel momento histórico la universalidad se formulaba de un forma un tanto estrecha: “es mi expreso deseo que, al otorgar estos premios, no se tenga en consideración la nacionalidad de los candidatos, sino que sean los más merecedores los que reciban el premio, sean escandinavos o no.”
Es obvio que los méritos científicos, como los literarios o cualquiera otros del ámbito del conocimiento y la cultura, no se pueden medir en una clasificación indisputable de puntos objetivos como podría hacerse en una prueba tipo test para las oposiciones de una administración pública (afortunadamente), ni como en la clasificación de una liga deportiva donde a fin de temporada un equipo tiene 67 puntos y otro 66 y por lo tanto el primero se lleva la copa. Los méritos científicos están sometidos a una valoración que incluye muchos elementos intangibles o cualitativos de imposible cuantificación. Se incluye el mérito, la originalidad, el impacto, la espectacularidad, la belleza, la contribución a la mejora de la vida de las personas y otros mil factores en los que además hay que decidir, cada año de forma distinta, cómo equilibrar los juicios de corto con los de largo plazo. La combinación de estos factores, dependiendo de cada momento puede variar y se pueden dar distintos resultados de equivalente mérito e igual legitimidad. Es ahí donde hay que decidir por un modelo de premio entre distintas opciones igualmente excelentes.
Con esto quiero decir que el premio Nobel de Química de un año no corresponde necesaria o indiscutiblemente al mejor químico de ese año, si tal calificación pudiera existir, sino una persona eminente que está entre los mejores de su especialidad, en una minoría de excelencia mundial junto a otras pocas docenas de personas, quizá, si ustedes quieren, por poner una cifra, un centenar. La selección final de entre ese grupo de potenciales merecedores del Premio está sometida a factores que incluyen la oportunidad, la comunicación y que deben incorporar la ejemplaridad y el efecto social.
No dudo de los méritos de cada premiado por separado (carezco de conocimientos para juzgarlo: simplemente me fío plenamente del tribunal), pero sí puedo afirmar que en su conjunto el resultado está desequilibrado y da una imagen distorsionada de la excelencia global. No es cierto que la excelencia científica en el mundo esté en una relación de 8 a 0 (año 2016) o 9 a 0 (2017) entre hombres y mujeres. No es cierto que la excelencia cultural esté en una relación de 11 a 0 en ambos años. De la misma forma que no es cierto que más del 80% de la excelencia global tenga el inglés como lengua materna.
Que los premios Nobel nos regalen una imagen falsa de la ciencia y la cultura en el siglo XXI no sólo es producto de esos prejuicios que pretende no tener. Eso no sería lo peor. Esta decisión tiene además graves efectos en perpetuar esos mismos prejuicios y estereotipos, que todavía limitan hoy que el acceso y participación de las mujeres en determinadas especialidades científicas en todo el mundo o dificultan su desarrollo y éxito profesional. No hace falta más que ver las cifras de la UNESCO al respecto.
Es cierto, digámoslo por ser justos, que los Premios Nobel van incrementando -poco a poco, década a década- el reconocimiento de la labor de las mujeres en la sociedad en general y en la ciencia en particular. O lo que es casi lo mismo, pero mucho más positivo: los premios dejan traslucir un mundo en que cada vez la mujer tiene más presencia en la ciencia, en la política y en la vida cultural pública. Pero lo cierto es que este progreso es lento y que por segundo año en Estocolmo han hecho un innecesario paréntesis en ese camino por la igualdad.
No, no quiero cuotas. No pido porcentajes. Me conformo con que Estocolmo reconozca la pluralidad de los aportes a la humanidad en nuestro mundo contemporáneo y así, reconociéndolos, haciéndolos visibles con equidad y sin prejuicios, promueva la igualdad de oportunidades. Estoy seguro de que es ésta la interpretación a día de hoy leal con aquel deseo de Alfred Nobel en su contexto histórico: cuando quiso incluir no solo escandinavos, podría entenderse hoy como incluyendo no sólo blancos, no sólo hombres, no sólo angloparlantes.
Tengo una hija de 12 años. El año pasado no le quise enseñar una foto de 11 hombres como ejemplo de excelencia universal, como lo más elevado del conocimiento, de la creatividad, de la cultura y de los valores a los que ella debería aspirar. Difícilmente podría verse llamada por ese camino, reconocida en esa aspiración, si comprueba que está absolutamente copada por hombres. Este año creo que le enseñaré esa foto, pero tendremos que debatir, por desgracia, otras cosas que también tiene que aprender: que no se deje nunca limitar por quienes le digan que la excelencia es sólo masculina, sea cuando lo escucha en el patio de un colegio, en un machista comentario de bar, en un tonto programa de la tele o sea, y esto es mucho más grave, en los fallos de unos sabios en Estocolmo que deberían por el contrario estimularnos a todos y a todas.

martes, 10 de octubre de 2017

Sobre efecto internacional Declaración Independencia Cataluña (DUI)

Hoy escribo en El Correo y en Diario Vasco sobre el recorrido o efecto internacional que, a mi juicio, tendría una Declaración Unilateral de Independencia (DUI) que se anunciase hoy en el Parlamento de Cataluña.




 http://www.diariovasco.com/opinion/sobre-efectos-internacionales-20171010083030-nt.html 



He dudado mucho si pronunciarme al respecto. A muchos amigos no les va a gustar lo que digo. Incluso hay cosas que quizá les molesten. Siempre es más fácil o más cómodo mantener un discreto silencio cuando se trata de temas tan sensibles y cuando, como es mi caso, tengo buenos amigos, a los que quiero y admiro, en ambos lados de esta historia.


Pero aún así me he decidido a publicar por razones de honestidad, de responsabilidad y tal vez también de ejercicio de la libertad.


En este artículo no quiero colocarme en ninguna trinchera o bajo ninguna bandera, sea del color que sea. No defiendo lo que debería ser a mi juicio el Derecho Internacional o lo que me gustaría que fuera. No me manifiesto ni satisfecho ni insatisfecho. Lo que procuro es compartir cómo veo yo que las cosas son en el mundo de hoy. Y sobre esa base, a partir del principio de realidad, es que creo que cualquiera debe trabajar sus legítimas demandas, posiciones, aspiraciones, propuestas o sueños. A los políticos -y muy especialmente a los cargos públicos- creo que se les debe exigir algo más: cuando menos no dañar.


Pero basta de explicaciones y prolegómenos. El artículo es éste:


Sobre los efectos internacionales de la DUI


El primer párrafo de la Ley del Referéndum de Autodeterminación de Catalunya se remite como fundamento al Derecho de Autodeterminación consagrado en los Pactos de Derechos Humanos de 1966 y a la Carta de la ONU. Este domingo, sin embargo, Josep Borrell en su discurso en Barcelona decía en sentido contrario que: «no se puede creer a los que dicen que el Derecho Internacional está de su lado, porque no es verdad, no está de su lado». ¿En qué quedamos? ¿Una Declaración Unilateral de Independencia (DUI) que eventualmente se proclamara hoy contaría con alguna legitimidad o reconocimiento internacionales? ¿Tiene algún recorrido jurídico institucional internacional en las presentes circunstancias?
Trataré de dar una opinión que es personal, pero que no quiere resultar partidista. No quiero apoyar a unos ni a otros. Únicamente responder a las preguntas referidas, con obvio margen de error, lo más objetiva y desapasionadamente que pueda. Estas semanas me ha tocado trabajar en la sede de la ONU en Ginebra. El lunes pasado los diarios internacionales informaban en portada. «Cientos de heridos», titulaba Financial Times. «La violencia aumenta la brecha entre Cataluña y España», según 'Le Figaro'. «Violencia y caos en Cataluña», decía 'Le Temps'. Se veían impactantes fotos.
Si alguien en el Gobierno español se había propuesto evitar la internacionalización del proceso, se había cubierto de gloria. La internacionalización que las autoridades catalanas no habían logrado hasta la fecha se veía multiplicada gracias a esas imágenes. La comunidad internacional, que hasta entonces había mostrado en general una discreta indiferencia, de pronto parecía afectada. Ese lunes todo el que se me acercaba en la sede de la ONU, fuera ruso, indonesio o jordano, me preguntaba por Cataluña. La sensación era de sorpresa e incredulidad.
Pero por mucho que las portadas crearan un momento de simpatía, las posiciones de la UE y de la ONU no cambiaron ese lunes y no van a cambiar esta semana. La UE seguirá mostrándose contraria a cualquier proceso que no sea acordado con el Estado miembro implicado, en este caso España. Una DUI hoy encontraría a la UE enfrente. Si quiere entrar en el club, la UE exigirá a Cataluña ponerse a la cola de entrada, pagar algunos platos rotos y someterse a los criterios que establezcan los estados, España y Francia especialmente.
Los defensores del proceso catalán podrán recibir muestras de solidaridad de algunos eurodiputados de las tendencias más variadas (incluidos algunos peligrosos amigos de extrema derecha y euroescépticos). Obtendrán alguna declaración comprensiva de autoridades de rango medio y numerosos llamamientos genéricos al diálogo, la tolerancia y la negociación, pero no un apoyo institucional de un Estado y mucho menos de la Unión en su conjunto.
En la ONU pasará algo parecido. El Alto Comisionado se interesa para que las respuestas policiales se atengan a los principios de los derechos humanos, como debe hacerlo en cualquier circunstancia, pero no puede hacer juicio alguno sobre el proceso de fondo. Los principios de la ONU no están en juego en el caso catalán. Se podrán encontrar, entre las distintos expertos de la ONU, uno o dos versos sueltos que den declaraciones vistosas, pero el caso no recoge las condiciones para ser sujeto del derecho de autodeterminación reconocido en los pactos del 66 como fundamento de una DUI. Tampoco vive Cataluña un proceso de negación masiva, sistemática y grave de derechos humanos o un sometimiento político o cultural violento tal que «se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión» o a algún tipo de secesión. Ningún órgano de la ONU, y menos la Corte Internacional de Justicia, aceptaría tal interpretación.
La DUI no se puede apoyar ni en el derecho europeo ni en el internacional. No se puede decir que esto no pasa en ningún otro país europeo, que es inaudito: no creo que sea verdad. Ni siquiera la idealizada Confederación Helvética permitiría una solución a la catalana, sino una que pasara por la modificación constitucional pactada, con votación en todo el territorio suizo con doble mayoría, de cantones y de población.
El DUI no tendría recorrido o reconocimiento internacional. No hay forma en el mundo real de escapar a la necesidad de buscar fórmulas innovadoras si de lo que se trata es de negociar elementos de soberanía. Y digo elementos de soberanía porque la soberanía absoluta clásica ya no existe en nuestro entorno. Las soberanías son ya varias, superpuestas y simultáneas. Quizá asumir este hecho ayudaría en un futuro diálogo, rebajando símbolos y emociones por ambas partes, y facilitando acuerdos dignos para todos y respetuosos con las normas, los derechos y las libertades de todos. La paz social y la convivencia exigen respeto a las normas, cierto, pero también cauces de cambio reales, no solo formales, cuando la demanda social es fuerte. Pero, de nuevo, esos cauces solo pueden darse en el marco de los principios aceptados por la comunidad internacional. Me temo que, nos guste o no, engañarnos sobre este punto conlleva consecuencias políticas, económicas y sociales muy graves. Las estamos viendo.





viernes, 29 de septiembre de 2017

Lectio Magistralis en la Universidad de Turín.

En el marco de la cuarta cumbre ministerial de Ministros de Ciencia y Tecnología del G7, que se celebra en Turín, se organiza en la Universidad de Turín una Conferencia sobre el Derecho a la Ciencia.


Todo ello en el marco del "XIV Congresso dell’Associazione Luca Coscioni per la libertà di ricerca scientifica" que tendrá por título “SCIENZA E NONVIOLENZA".


 https://www.associazionelucacoscioni.it/congressi/xiv-congresso/ 


En dicho congreso tengo el honor de haber sido invitado a impartir, mañana sábado día 30, la LECTIO MAGISTRALIS en la que hablaré del "HUMAN RIGHT TO SCIENCE: THE IDEA, THE PROCESS AND THE NORMATIVE CONTENT"


Ahora os escribo desde el tren, en un precioso viaje Ginebra- Lausanne - Brig - Milán - Turín que entrará a Italia por medio de los Alpes. Pasaré seguramente, sin saberlo, por alguno de los valles en que Aníbal dejó elefantes y tropas, en su marcha imparable hacia la destrucción de su enemigo y, victoria tras victoria, cabalgando sobre su genialidad militar, la suya propia y, a la postre, la de su pueblo entero. ¿A qué viene lo de Aníbal?, pues la verdad es que no lo sé. Puedes hacer la lectura de actualidad que quieras.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Reuniones entre órganos de Derechos Humanos de la ONU

Uno de los grandes lujos de participar en el Comité DESC es tener la oporunidad de participar en encuentros con los Expertos Independientes y Grupos de Trabajo de las Naciones Unidas para compartir visiones y estartegias.


Esta semana hemos tenido un par de encuentros de este tipo.


Ayer nos reunimos con Catalina Devandas-Aguilar, de Costa Rica, Relatora Especial sobre los derechos de personas con discapacidad.




Esta mañana nos hemos reunido con el Grupo de Trabajo sobre la cuestión de los derechos humanos y las empresas transnacionales y otras empresas, compuesto por 5 miembros de cada una de las regiones de la ONU.



Estas reuniones sirven para aprender del trabajo de otros mecanismos de la ONU, compartir visiones y, en la medida de los poible, coordinar estrategias y complementar esfuerzos en la misma dirección.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Sobre otras consultas y referéndums

Me gusta la frecuencia y naturalidad con la que en Ginebra se celebran referéndums o consultas populares sobre los aspectos más variados.


Este fin de semana se han celebrado varios de ellos. En las calles de podían ver los paneles con carteles en uno y otro sentido, por el SÍ o por el NO.







El primero era un consulta sobre consultas. Se votaba una propuesta de modificación de la Constitución de la República y Cantón de Ginebra con el fin de bajar el porcentaje de firmas necesario para organizar una consulta popular. Dado que ha sido aprobada, a partir de ahora se reduce de un 5% a un 4% del censo electoral para llevar un asunto a consulta vinculante. También se baja de un 3% a un 2% el numero de proponentes necesario para plantear una iniciativa legislativa o rechazarla. Esta reducción fue aprobada por un 62 % de los votos siendo la participación de un 45% del censo.


Estos días me estoy quedando en la preciosa villa de Carouge, que es al tiempo una comuna del Cantón (que es al tiempo República) de Ginebra (¡benditas complejidades que la rica historia impone en las arquitecturas políticas!)






En Carouge se decidía sobre el teatro comunal o municipal que data de los años 70 y necesitaba una profunda renovación.




Había dos opciones: a) renovar el viejo teatro o b) derribarlo y hacer uno nuevo para el cual se proponía ya un proyecto concreto preseleccionado. Durante estos días pasados el debate popular ha sido sereno pero muy intenso y vivo. Los defensores del NO creen que se trataba de un dispendio, que el teatro actual sirve, que hay otras necesidades más importantes, que ese edificio de los 70 es parte del patrimonio e identidad del barrio. Los defensores del SÍ creen que es una oportunidad para impulsar la vida cultural y social del barrio, de traer inversiones, que el nuevo teatro va a mejorar la vida el barrio. Yo ni soy vecino ni tengo la información suficiente como para tener una opinión muy formada, pero confieso que le tenía cierta simpatía al SÍ.










Los resultados han sido de un 65,92% a favor de tirar y elevar un nuevo teatro. La participación ha sido de un 40%. Por lo tanto se hará un nuevo teatro.






Al tiempo en Ginebra se votaban otros asuntos federales comunes a toda la Confederación Helvética. Por ejemplo la modificación del sistema de pensiones, que fue rechazado, o una nueva norma de seguridad alimentaria que fue aprobado.



No, no idealizo las consultas. Sé de sus virtudes y sus limitaciones. Pero creo que en estos días nos viene bien hablar del asunto con un poco de distancia y color.




jueves, 21 de septiembre de 2017

El otro referendum (Kurdistán iraquí)

Hoy escribo en El Correo y en el Diario Vasco sobre "otro referéndum". Intento explicar el complicado escenario del proceso en el Kurdistán Iraquí y califico la situación de dilema. Ver más abajo el texto completo.


El artículo fue escrito antes de que la Alta Representante de la Unión Europea para la Política Exterior y Política de Seguridad, Federica Mogherini, estableciera ayer mismo la posición oficial europea:

     "A referendum on independence has been announced by the Kurdistan Regional Government for 25 September 2017. 
      The European Union reiterates its steadfast support for Iraq's unity, sovereignty and territorial integrity. Unilateral actions, such as the proposed referendum, is counterproductive and must be avoided.
      The EU recognises there are outstanding issues between Erbil and Baghdad that need to be resolved. This should be done through a peaceful and constructive dialogue leading to a mutually agreed solution based on the full application of the provisions of the Iraqi Constitution. The EU welcomes the UN initiative to facilitate a dialogue and offers its support to such a process if requested."

En mi versión (no he encontrado traducción oficial) sería algo así como:

"La Unión Europea reitera su firme apoyo a la unidad, soberanía e integridad territorial de Iraq. Acciones unilaterales, tales como el referéndum propuesto, son contraproducentes y deben evitarse.


"La UE reconoce que hay asuntos pendientes entre Erbil y Bagdad que deben resolverse. Esto debe hacerse a través de un diálogo pacífico y constructivo que lleve a una solución mutuamente acordada basada en la plena aplicación de las disposiciones de la Constitución iraquí. La UE da bienvenida a la iniciativa de la ONU para facilitar un diálogo entre las partes y ofrece su apoyo de la UE a este proceso si este apoyo es solicitado".

Quien lea en mi artículo mis comentarios sobre la posición norteamericana, entenderá bien porqué esta posición europea me parece demasiado parcial y un poco cínica. Una repuesta demasiado plana ante un dilema complejo.


Y ahora la foto del artículo y el texto más abajo:


 http://www.diariovasco.com/opinion/referendum-20170921223646-nt.html 






El otro referéndum





Hay un referéndum que se celebrará (o no) en Cataluña el día 1 de octubre. Hay otro que tendrá lugar (o no) en el Kurdistán iraquí sólo unos días antes, el 25 de este mes. Entre ambos procesos hay enormes diferencias de todo orden, pero también algún curioso paralelismo.





El Kurdistán, usted lo sabe bien, se encuentra en Asia Occidental, en la encrucijada de 4 países clave del Oriente Próximo: Iraq, Irán, Turquía y Siria. No parece un lugar fácil para vivir, pero los kurdos han resistido en la zona lo indecible, casi milagrosamente, sin perder su identidad. Kurdistán ha vivido dos tentativas de independencia que terminaron ambas en aborto. La primera fue un espejismo. El Tratado de Sèvres, al terminar la Primera Guerra Mundial, reconocía la independencia de la parte turca del Kurdistán. Pero este acuerdo no llegó a entrar en vigor y el Tratado de Lausanne que lo sustituyó renunció al proyecto. El segundo ensayo tuvo lugar en la zona iraní, tras la Segunda Guerra Mundial, al amparo de la Unión Soviética y con la denominación de República de Mahabab. Pero los soviéticos abandonaron el experimento y el territorio de la malograda república fue a los pocos meses reincorporado a Irán.





Las penalidades del pueblo kurdo han sido terribles. Uno de los momentos más duros fue el ataque con armas químicas en la ciudad de Halabja, en el Kurdistán iraquí, perpetrado en 1988 por Sadam Hussein y Alí el Químico, en el que murieron unas 5.000 personas. Ambos pagaron el crimen con la horca. Ahora, 30 años después, el papel clave jugado por los militares kurdos -y las valientes milicianas- en la lucha contra el Estado Islámico ha fortalecido sus posiciones militares y políticas.





El caso es que este verano las autoridades de la región kurda de Iraq han convocado un referéndum de autodeterminación. Los límites de la región están claros en el norte y por el este, marcados por las fronteras con Siria, Turquía e Irán. Pero por el oeste hay territorios en disputa con otras regiones de Iraq, situación que dificulta cualquier negociación. La importante y rica ciudad de Kirkuk, por ejemplo, está en juego.





Este referéndum no cuenta con el acuerdo ni la autorización de Bagdad. El parlamento iraquí, en votación de hace unos pocos días, ha resuelto considerar el referéndum como inconstitucional y llama al gobierno a "tomar las medidas necesarias" para impedir el proceso. A los pocos días el Parlamento regional kurdo iraquí ha respondido, en un retador juego de legitimidades y soberanías, apoyando el referéndum y desobedeciendo a la capital.





En este contexto la celebración (¿resulta aquí celebración la mejor palabra?) del referéndum se dificulta y, en caso de celebrarse, sus efectos pueden complicar una situación regional ya de por sí muy convulsa.





Iraq no permitirá el referéndum ni aceptará sus resultados, si llegara a celebrarse. Turquía e Irán, ambos con zonas kurdas, no van a reconocerlo tampoco. Estados Unidos pide paciencia y posponer el proceso, temiendo que el conflicto desestabilice aún más la región y debilite la lucha contra el Estrado Islámico, en la que los y las militares kurdos han jugado tan bravo papel.





Para complicar un poco la vida a los amantes de los esquemas binarios en blanco y negro, Israel se cuela en el proceso como su único apoyo en la zona. El Presidente Netanyahu ha afirmado que “Israel apoya los legítimos esfuerzos del pueblo kurdo para lograr un Estado propio”.





Se me ocurren poco casos tan claros como el kurdo que merezcan un reconocimiento internacional como sujeto de un ejercicio de autodeterminación. La posición de la mayoría del pueblo kurdo es favorable no sólo al referéndum, sino también a la independencia. Aunque también hay diferencias internas, problemas serios de corrupción y rivalidades familiares por el control.





El momento es malo para un referéndum, es cierto, pero siendo honesto tampoco se me ocurre qué otro tiempo podría ser mejor, si nunca hay voluntad política, ni la va a haber. Posponer el proceso, sin un plan concreto, como propone los Estados Unidos, no es más que exigir al más débil que renuncie a sus demandas legítimas. No es equilibrado afirmar que el referéndum unilateral creará inestabilidad, sin añadir al tiempo que la negativa previa a cualquier forma de acuerdo es, cuando menos, igualmente responsable. Pero seamos realistas, sin acuerdo con Bagdad y sin apoyo regional, el futuro del proceso parece muy poco prometedor.





Hay quien espera un acuerdo de última hora avalado por los Estados Unidos, o quizá por la propia ONU, que permitiera el retraso del referéndum con dos condiciones: fecha cierta para convocarlo de nuevo de manera acordada y resultado vinculante. No sería mala solución, pero parece harto improbable.





No sé ustedes, pero yo veo aquí un dilema. Y un dilema, por definición, tiene difícil solución porque todas las opciones tienen sus pros y sus contras. Ante un dilema, si alguien cree tener una respuesta clara y categórica, es que o bien el asunto no era realmente de un dilema o bien no lo ha pensado suficiente.





No, no quería yo hablar de Cataluña, sino del Kurdistán. A pesar de las infinitas diferencias, alguna analogía podría caber, pero no haré comparaciones. Este artículo termina aquí. Lo que no podrá negarme usted es que en los próximos días, en los ratos que las noticias de Cataluña lo permitan, merece la pena dedicar también un poco de atención a este otro referéndum.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Diálogo Colombia - Comité DESC

Esta mañana hemos terminado el diálogo entre la delegación de Colombia y el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que se ha celebrado entre la tarde de ayer, día 19, y hoy, día 20.


No pretendo aquí hacer un resumen de este intenso proceso lleno de información importante, sino compartir únicamente un par de claves y además, a efectos de transparencia, compartir los asuntos por los que yo he preguntado, siendo éstos una mínima parte obviamente de todos los trabajados en este diálogo.


PRIMERO quiero decir que la delegación de Colombia, encabezada por la Embajadora Beatriz Londoño Soto, el Viceministro de Participación e Igualdad de Derechos, Luis Ernesto Gómez, y el Director de Derechos Humanos, Álvaro Sandoval Bernal, ha sido amplia, con equidad de género, y, sobre todo, de una altísima competencia profesional. La jefa de la delegación ha sabido dirigir el equipo con mucha eficacia y elegancia.


De izd. a dcha. Maria Garai, Carmen Celina Arévalo y Maja Andrijasevic-Boko, de la Secretaria de la OHCHR; Maria Virgina Bras Gomes, Presidenta del Comité DESC; y la Embajadora Londoño, Álvaro Sandoval, y Luis Ernesto Gómez. 


SEGUNDO, ha habido una presencia y una participación alta y de gran calidad por parte de las ONGs colombianas. El Comité DESC facilita diversos momentos y espacio para el diálogo con las ONGs. En este caso, además de los encuentros privados con distintos miembros, tuvimos dos momentos de trabajo entre las ONGs y el Comité. El primero, oficial, en la sesión de apertura, abierta al público y retransmitida por internet por la página web de la ONU:


Sesión con las ONGs
El segundo, privado, cerrado y confidencial, en el tiempo de la comida entre las sesiones públicas de la mañana y la tarde:


Sesión privada con ONGs colombianas.
Sin el aporte de las ONGs locales nuestro trabajo tendría mucha menos información, calidad, acierto e impacto.


TERCERO, Colombia vive un momento clave de su historia con un proceso de paz que llena de esperanza el futuro del país. Por eso nuestro Comité está especialmente comprometido en aprobar y publicar un documento final de Observaciones Finales y Recomendaciones que sea equilibrado, actual, pertinente y útil tanto para el gobierno (éste y el que venga), el parlamento y el poder judicial, así como para la sociedad civil, los defensores de derechos humanos y las víctimas. Ojalá nuestro documento pueda ser un instrumento útil en este importante proceso de paz.


Dirigidos por mi buen amigo y hábil experto y diplomático, el brasileño Renato Ribeiro Leao, como relator que es para Colombia, estoy seguro de que sabremos aprobar un documento de calidad.


CUARTO. Los temas por los que yo me he interesado (arts. 13 al 15 del Pacto):


Derecho a la Educación:
- Desequilibrio mundo rural, mundo urbano;
- Calidad y profesorado: formación y consideración laboral y salarial;
- Lenguas minoritarias en educación, enseñanza de lenguas indígenas y enseñanza en lenguas indígenas.


Derechos Culturales:
- El Auto 004 de 2009 de la Corte Constitucional reconocía 34 pueblos indígenas en peligro extremo de desaparición física y cultural. El Auto 382 de 2010 añadía un nuevo pueblo. En el 2013 eran ya 36 pueblos. La Corte solicitaba unos Planes de Salvaguarda Étnica. Me he interesado por la situación de estos planes.
- Me he interesado por la discriminación de los pueblos afrocolombianos o afrodescendientes, y de los afrochocoanos entre ellos, con los que trabajé hace ya casi 20 años, con la Diócesis de Quibdó.


Derecho a la Ciencia:
- Me he interesado por el acceso de la mujer al ejercicio de la investigación científica profesional. Los datos de Colombia (37'6% de investigadoras) es inferior a la media regional (44'7%), según los datos de la UNESCO. Hay margen de mejora.
- Por fin, no me dio tiempo a decirlo, pero quería haber incluido la cuestión del acceso a internet, puesto que, si bien Colombia tiene muy buenos datos medios de acceso, sin embargo la brecha entre el mundo rural y el mundo urbano es de las mayores de la región.    


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NOTA PERSONAL: ¿Cómo no acordarme, hablando del Atrato, de mis queridos y admirados Íñigo y Jorge Luis, a los que quitaron allí unas vidas generosas y preciosas? 18 años después, os echamos aún de menos. El corazón se me encoge aún al recordarles. Nada que diga o haga será nunca suficiente homenaje.

lunes, 18 de septiembre de 2017

CAMBIOS EN LA UNESCO (1)





LA DIRECTORA SALIENTE


Irina Bokova fue elegida Directora General de la UNESCO en noviembre de 2009. Cuatro años después, en noviembre de 2013, fue reelegida para un segundo mandato y es ahora, en noviembre de 2017, que la Conferencia General de la UNESCO deberá elegir una nueva persona para liderar la institución, que sería la undécima desde la creación de la organización con su primer presidente, Julian Huxley.


No es fácil hacer una valoración del mandato de la Sra. Bokova. A falta de fuentes más solventes a las que remitirme, os puedo dar mi impresión personal y, lo reconozco, muy subjetiva.





Fuimos muchos los que recibimos inicialmente su nombramiento con cierta desconfianza. Era una mujer formada y crecida en el corazón del aparato diplomático soviético. Su formación era impecable y su competencia lingüística altísima, dominando varias lenguas oficiales de la ONU con soltura (ruso, inglés, francés, un español más que aceptable...). Sin embargo su tradición nos hacía desconfiar de que pudiera ser la persona abierta a la participación social y democrática que los tiempos requerían.


El hecho de que fuera la primera mujer al frente de la UNESCO creaba, sin embargo, ciertas expectativas positivas. Sus primeros pasos fueron esperanzadores. Tras el dinamismo activista y creativo de Federico Mayor Zaragoza (1987-1999), vino el mandato funcionarial y un tanto anodino de Kōichirō Matsuura (1999-2009). La búlgara podía parecer un razonable equilibrio entre ambas orientaciones tan diferentes.


Irina Bokova hizo su primera visita oficial a España invitada por un Centro UNESCO no gubernamental, en Centro UNESCO del País Vasco, dedicando dos días a los actores no gubernamentales de la UNESCO en el País Vasco. En aquella visita fue muy profesional y cercana. Nos causó muy buena impresión.


Eso le creó algún problema diplomático, ahora me siento ya libre para contarlo, y posteriormente hizo su segunda visita como Directora General a España a la capital, ya invitada por el gobierno de España, en medio de un debate un poco cansino y vacío sobre si era la primera o la segunda visita oficial (otro día podremos hablar, si interesa, con más detalles sobre esas curiosas anécdotas diplomáticas).


Pero me temo que Irina Bokova no ha tenido suerte con el momento que le ha tocado. En principio le han tocado 8 años de crisis, de recortes presupuestarios, de cierre de proyectos, de reducción general de contribuciones extrapresupuestarias por parte de muchos países y el incumplimiento de los compromisos financieros ordinarios de no pocos de ellos. Para complicar la cosa, cuando todavía no había terminado de asentarse en su cargo, le llegó la gravísima crisis provocada por la entrada de Palestina a la organización y el consecuente boicot de los EEUU. Un lastre político y financiero del que la organización no ha podido aún rehacerse.


En estas circunstancias es difícil pedir a nadie algo más que mantener el barco a flote. Y eso parece que lo ha hecho. Pero querríamos haberle pedido más. Irina Bokova no ha tenido la genialidad o la grandeza de aprovechar la adversidad para renovar la institución, para adaptarla al siglo XXI, para renovar los equipos y los enfoques, para agilizar la estructura y modernizar. Si bien es cierto que la UNESCO ha sabido estar en los ODS más y mejor que en los ODM, en los que Matsuura estuvo desaparecido, tampoco ha tenido Bokova la visión o la capacidad para hacer de la UNESCO ese referente intelectual y moral de la ONU, independiente, ágil, valiente, innovador, joven, fresco y despierto, que todos quisiéramos.


Algunas de las mejores cosas de la UNESCO han venido en este tiempo de la sociedad civil: de las cátedras, de las reservas, de los bienes declarados patrimonio, de los geoparques, de los centros como UNESCO Etxea (el Centro UNESCO del País Vasco), que sigue, 25 años después, a pesar de las dificultades económicas de los últimos años, como uno de los mejores ejemplos de la alianza entre la sociedad civil y la UNESCO, gracias al liderazgo de sus actuales directora, Aran Acha, y presidente, Guillermo Dorronsoro, tras 15 años de mandato como presidente del gran Ruper Ormaza, al que la UNESCO, la sociedad vasca y yo mismo tanto debemos.


Habría sido deseable que Irina Bokova hubiera sabido dejarse apoyar más y mejor por esta fuerza de la sociedad civil. Pero me temo que no ha sabido equilibrar el necesario refuerzo de las comisiones nacionales (oficiales) con el apoyo y respaldo al papel independiente y diferenciado de la sociedad civil no gubernamental. La búlgara podría haber hecho más y mejor al respecto. La sociedad civil de la familia UNESCO no sale fortalecida tras sus 8 años y no creo que sea algo menor en su contra.




EL PROCESO
El proceso de elección de los máximos responsables de los organismos internacionales, la ONU incluida, eran hasta hace 10 años un proceso oscuro y controlado secretamente por las grandes potencias. En la última década se han dado pasos de cierta transparencia y apertura. Los procedimientos y las candidaturas se conocen con antelación y hay exámenes públicos de propuestas y capacidades.


En este caso tenemos presentadas 9 candidaturas. 6 hombres y 3 mujeres.


Si nos atenemos al principio de rotación geográfica tan querido por la ONU, parece que tocaría un mandato del mundo árabe. Y no es casual que varios de los candidatos sean de ese ámbito geográfico o cultural: tenemos un catarí, un iraquí, una libanesa, una egipcia y casi estoy tentado de incluir en este grupo a la candidata francesa, pues, aunque nacida ya en Francia, tiene orígenes familiares de Marruecos, donde vivió de niña. Serían por lo tanto 2 (o 3, como usted prefiera) candidatas mujeres y dos hombres.


¿Cómo quedará la cosa? Ni idea, y dado mi nefasto historial como pronosticador de resultados (desde el Brexit a Trump, pasando por el referéndum en Colombia o la elección nuevo Secretario General de la ONU, ¡son 4 fracasos en poco más de un año!), en este caso me ahorraré pronósticos y ridículo. Pero seguiré de cerca el asunto y, si os interesa, seguiré informando.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Lanzamiento Cátedra UNESCO Derechos Culturales en la Universidad Copenhague

Esta semana he tenido la enorme fortuna de poder participar en los actos de lanzamiento de la Cátedra UNESCO de Derechos Culturales en la Universidad de Copenhague.


 http://jura.ku.dk/english/calendar/2017/official-launch-of-new-unesco-chair/
Official Launch of New UNESCO Chair in
Cultural Rights to Professor Helle Porsdam



Fue el jueves 14. Por la mañana y la tarde impartí un taller cerrado sobre el Derecho Humano a la Ciencia a un muy selecto grupo de 14 profesores de universidades nórdicas (Copenhague, Karolinska Institute, Aalborg, Aarhus, además del Danish Institute for Human Rights), suizas (Zúrich y Friburgo) y americana (Harvard).


Ya al atardecer se celebró el evento oficial, presentado por el Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Copenhague, Jacob Graff Nielsen, y el Secretario General de la Comisión Danesa de la UNESCO, Jens Dalsgaard. Tras su intervención impartí una conferencia sobre "Derechos Culturales y Derecho Humano a la Ciencia", seguido de la flamante directora de la nueva Cátedra, Prof. Helle Porsdam, que habló también de Derechos Culturales.







El evento terminó con una conversación sobre esta cuestiones en la que participamos ambos ponentes junto Sebastian Porsdam Mann, Investigador Posdoctoral del Center for Bioethics, Harvard Medical School.


sábado, 16 de septiembre de 2017

Sobre crisis rohingya


Hoy en mi columna #MirarHaciaOtroLado, que publican DEIA y NOTICIAS DE GIPUZKOA, escribo sobre el grave problema rohingya en Myanmar y añado algún comentario personal sobre la figura de mi otrora admirada Aung San Suu Kyi.


Foto de Miguel Candela publicada en 5W junto a un reportaje de Zigor Aldama


Foto de Danish Siddiqui que publica La Vanguardia





Miedo y guerra de una Nobel de la Paz




Con una dureza que en Naciones Unidas se emplea sólo para los grandes horrores, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, inauguró esta semana el Consejo de Derechos Humanos denunciando los crímenes contra el pueblo rohingya en Myanmar.


La máxima autoridad mundial en Derechos Humanos empleó expresiones que su oficina, llena de expertos juristas y diplomáticos, cuida mucho en usar, por sus graves consecuencias, si no quiere, como parece el caso,  enviar advertencias de muy serio alcance. El Alto Comisionado habló de “ataque sistemático contra la comunidad rohingya que podrían posiblemente considerarse como crímenes de guerra, si así lo estableciera un tribunal”. Es una denuncia y es un aviso.


Dado que las pruebas son numerosas y llegan de fuentes solventes, la negativa de Myanmar a aceptar la entrada a la zona de observadores internacionales sólo puede hacer aumentar la convicción de que estamos “ante un ejemplo de libro de limpieza étnica”.


La situación del pueblo rohingya en Myanmar nunca ha sido fácil. Son un pueblo de religión musulmana en un país mayoritariamente budista. Tienen lengua y tradiciones culturales propias. Algunos estudiosos indican que podrían habitar esa zona de la actual Myanmar ya desde el siglo XV, pero el gobierno de Myanmar los considera gente llegada de Bangladesh mucho más recientemente, durante el mandato británico. Desde los años 60 el gobierno busca su salida del país a cualquier precio y les niega la ciudadanía y el acceso a documentación.


El 25 de agosto un grupo armado rohingya atacó diversos puestos policiales. La respuesta del ejército no se hizo esperar. A día de hoy son ya 270.000 personas las que han llegado a Bangladesh huyendo de masacres, quema de poblados y asesinatos. Decenas de miles permanecen atrapados en Myanmar sin poder salir. La reacción es desproporcionada y contraria a derecho.


El gobierno ha afirmado que solo dejará volver a sus tierras a los rohingyas que puedan acreditar su nacionalidad, lo cual resulta una prueba cínica y diabólica, puesto que se les ha negado la documentación durante décadas.


El gobierno de Myanmar está encabezado por la Premio Nobel de la Paz Anug San Suu Kyi, por cuya liberación como presa de conciencia tanto trabajamos en su día los socios y colaboradores de Amnistía Internacional. En 1991 recibió el Premio Nobel de la Paz. Ha escrito poemas y ensayos llenos de valor, belleza y valores de paz y derechos humanos.


Hace años que se venía hablando de su insensibilidad ante la discriminación del pueblo rohingya, pero yo no me esperaba que se convirtiera en una de las responsables de un drama semejante. Las excusas de su gobierno denunciando manipulación de la información por parte de la comunidad internacional no tienen suficiente credibilidad. ¿Qué ha pasado para que esta mujer que fue modelo para los defensores de derechos humanos haya degenerado hasta liderar semejante crimen?


Myanmar está de tal forma dominado por el ejército que el gobierno es incapaz de controlarlo o siquiera criticarlo. Pero le cabe la salida de dimitir y denunciar. Hay quien defiende que además entre la población de Myanmar la causa rohingya despierta tan poca simpatía que resultaría suicida mostrar alguna sensibilidad o reparo.


Hace años Aung San Suu Kyi escribió. “No es el poder lo que corrompe. Es el miedo. El miedo a perder el poder”. Me resisto a aceptarlo, me duele, pero tal vez ella me haya dado la respuesta a mi pregunta.

lunes, 28 de agosto de 2017

Me acabo de hacer socio de 5W

Me acabo de hacer socio de 5W.




5W es un proyecto/revista/web/comunidad de periodismo internacional. Me gustaría explicar porqué me he hecho socio. No quiero dar lecciones a nadie, sólo contar mis razones.


Desde su nacimiento, hace ya un par de años, sigo el proyecto de 5W. Es una empresa compuesta por un grupo de nueve profesionales especializados en periodismo internacional: enviados especiales, fotógrafos y escritores. Algunos tan conocidos como Mikel Ayestaran o Xavier Aldekoa. El nombre hace referencia a las míticas 5 preguntas a las que el periodismo debe responder:  who, what, where, when & why.


Estos periodistas, que andan entre los treintaytantos y los cuarentaypoquitos, han apostado por hacer un proyecto de periodismo independiente y de calidad, con imagen y textos cuidadísimos, de autores que están sobre el terreno, hablan con la gente, saben mirar, saben leer y saben transmitir con conocimiento, sin dogmatismos ni maniqueísmos, realidades que son muy complejas y no reductibles a una simplista peli de buenos y malos. Hay fotos que son auténticas obras de arte, otras son impactantes, otras cuentan una historia o retratan una persona o una étnica o un país. Estos periodistas recorren los caminos y ven el dolor o la grandeza o la curiosidad, son capaces de toparse con gente interesante, actores, testigos o víctimas, y nos traen con respeto sus historias para que cada uno vayamos completando nuestro propio puzle, nuestra propia visión, sin necesidad de tutores que nos den las conclusiones preconcebidas en papilla.


 https://www.revista5w.com/ 


El periodismo de calidad es un elemento imprescindible en una sociedad democrática. Sin periodismo de calidad es mucho mas difícil que los ciudadanos podamos ir creando nuestro criterio con un mínimo de fundamento. Si nos alimentamos sólo de noticias de agencia mil veces copiadas y reproducidas y vueltas a copiar y reproducir, adquirimos un conocimiento de titulares, limitado y muchas veces conducido por intereses políticos o económicos. Pero, peor aún, si nos alimentamos de lo que las redes sociales, sin conocimiento, sin rigor, sin responsabilidad, sin calidad, nos suministran, terminamos dando por buena cualquier cosa que confirme nuestros prejuicios, nos limitaremos al escándalo de turno, a la denuncia sin futuro, a la crítica sin proyecto.


En tiempos de la postverdad el periodismo de calidad es necesario y es responsabilidad de todos hacerlo posible. Y sin embargo nos hemos acostumbrado a no querer pagarlo. Leemos el periódico en el bar y pagamos el café y al camarero, pero no al fotógrafo que ha sacado la imagen o al periodista que ha escrito la crónica o al pensador que ha escrito el artículo de opinión con que untamos el café. Lo lógico será que el café sea cada vez mejor y el periodismo cada vez de menor calidad. Es fácil indignarse al saber las miserias que los medios pagan por las crónicas de periodistas que andan por el mundo con la mochila, la libreta de notas y el portátil, o las fotos, o los artículos de opinión. Es fácil culpar a los grandes medios. Pero nosotros, como consumidores, también mandamos con nuestro dinero, nuestra compra, nuestra muestra de interés, nuestro tiempo.


Pero lo peor de todo es que nos costará darnos cuenta esa pérdida de calidad si perdemos el gusto por el tono mesurado, por la idea fina, por el argumento original y bien construido, por la historia bien contada, con tiempo y saber hacer. Nos dará todo igual porque buscaremos el trazo grueso, el lugar común, el escándalo fácil, la polémica más tonta que será sustituida mañana por otro escándalo más tonto, pero mayor, porque necesitamos aumentar cada día la dosis de falsa polémica para mantener el efecto de impostada indignación. Nos creemos que así desafiamos al sistema y a los poderosos, pero es todo lo contrario: lo que verdaderamente puede desafiar el sistema sólo puede ser el rigor, el conocimiento compartido entre diferentes con tiempo y esfuerzo, el respeto a la opinión distinta, la profesionalidad y la calidad de conocimiento, la fiabilidad y la responsabilidad. Lo demás es circo y espectáculo. Me da lo mismo que se refiera al conflicto árabe-israelí, a la corrupción o al tráfico de armas internacional: si sólo nos interesa el escándalo descontextualizado, la denuncia sin comprobación o el argumento más ruidoso, contribuimos a la confusión y al mantenimiento de lo que creemos denunciar.


Para ir más allá necesitamos periodistas profesionales y pagados dignamente, no becarios que copien noticias pescadas de otros medios, por un extremo, y locutores estrella, por el otro. Necesitamos rigor y cocina a fuego lento. Necesitamos gusto por el lenguaje y por la imagen. Necesitamos educar el argumento y la idea. Necesitamos medios de calidad. Necesitamos profesionales, artistas y artesanos.


Y sólo hay una forma de conseguir medios de calidad que paguen dignamente el trabajo que lo merece y que lo hagan así posible: pagar por lo que decimos valorar, no esperar que nos venga del cielo, no esperar que el estado lo pague todo, no esperar que la publicidad obre el milagro de separar el grano de la paja. Hay que participar.


Nos cuesta aportar en proyectos culturales. Pero si no hay cultura independiente, sino hay iniciativas que se arriesgan (librerías, salas de exposiciones, revistas, salas de conciertos, grupos de teatro, lo que sea), si no hay sociedad que premia o sostiene esas iniciativas, no hay democracia realmente participativa y nos limitamos a los codazos para llegar primero a la ventanilla de la administración de turno.


Desde su creación, hace un par de años, he retwiteado bastantes cosas de 5W, incluidas sus campaña de socios o micropatrocinio, e incluso me había hecho eco aquí, en mi blog, de algunas de sus cosas. Pero no había dado el paso de poner algo más. Este verano, tras la lectura de Hijos del Nilo, de Xavier Aldekoa, y de Oriente Medio, Oriente Roto, de Mikel Ayestaran, ha llegado el momento de aportar mi granito de arena y me hecho socio de este proyecto, para así apoyar el periodismo internacional de calidad hecho por gente de mi generación (bueno, vale, lo reconozco, yo soy un poco menos joven, pero no mucho) y mi entorno geográfico y cultural. ¿Tiene sentido lo que digo?


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Si te han interesado estos comentarios, tal vez quieras echar un vistazo a:


- El periodismo de la pifia 7.Julio.15
- De periodistas, información y ciudadanía. 22.Julio.15
- Fotos que cuentan una historia. Otra forma de mirar el periódico. 10.Julio.15
- Fotos que tienen historia, significado, valor y firma 5.Abril.17
- Día Mundial de la Libertad de Prensa: ¡Que prospere el periodismo! 3.Mayo.15
- Historias siriacas. 25.Julio.17

viernes, 25 de agosto de 2017

En el Anuario de Derechos Humanos de la Universidad de Chile

La semana que viene se presenta en Santiago de Chile el Anuario de Derechos Humanos de la Universidad de Chile. En este Anuario tengo el honor de participar con un artículo sobre "El Derecho Humano a la Ciencia: un viejo derecho con mucho futuro".

 http://www.anuariocdh.uchile.cl/index.php/ADH/index 


Tal como indica el resumen publicado por el propio Anuario mi artículo trata de lo siguiente:
"Cuando hablamos del derecho humano a la ciencia se puede pensar que nos referimos a un derecho nuevo, creado recientemente para hacer frente a los desafíos que la ciencia y la tecnología generan en nuestra sociedad del siglo XXI. Sin embargo, el derecho a la ciencia es un derecho ya recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1966. Lo podemos encontrar incluso antes, en el sistema regional interamericano, en particular, en la Carta de la Organización de los Estados Americanos y en la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre. Pocos saben que, de hecho, los países lationamericanos, en general, y Chile, muy en particular, tuvieron un papel crucial en el reconocimiento universal de este derecho. La primera parte del artículo está dedica a explicar la historia de este derecho y su reconocimiento jurídico internacional. En una segunda parte estudiaremos su situación institucional actual en el ámbito de las Naciones Unidas y, finalmente, en la tercera parte indagaremos en las características de este derecho, su contenido normativo, elementos y tipo de obligaciones que crea."


El Anuario es una muy prestigiosa publicación que, como dice su Directora Myrna Villegas en la presentación, "a contar de 2017  ha pasado a formar parte del Directory of Open Access Journals (DOAJ), una base de datos y directorio en línea de revistas de distintas partes del mundo, cuyo contenido cumple con estándares científicos de investigación, al contar sus papers con revisión y evaluación de pares. De esta forma, el Anuario ha subido un peldaño más en los estándares científicos de indexación".

El acceso al conocimiento es uno de los contenidos normativos clave del Derecho a la Ciencia, por eso tiene mucho significado esta coincidencia en el tiempo de la publicación de mi artículo y su entrada en este directorio de acceso abierto.

Agradezco a la Profesora Myrna Villegas, doctora en Derecho por la Universidad de Salamanca, su muy atenta invitación a participar en este Anuario y a su muy competente equipo la profesionalidad con la que han llevado todo el proceso, ayudándome a mejorar aspectos importantes del artículo con sus comentarios y sugerencias.

Para aquellos que se encuentren en Santiago el día 30, adjunto la invitación a asistir a la citada presentación.



jueves, 24 de agosto de 2017

Principio de no discriminación por orientación sexual

Hoy escribo en El Correo un artículo titulado de una forma un tanto provocadora: "¿Tienen los homosexuales derecho a nos ser discriminados?"


En el texto explico la evolución histórica del principio de no discriminación hasta incluir a día de hoy, en el ámbito internacional y en muchos estados, la no discriminación por orientación sexual (y también por identidad sexual, recogiendo así las necesidades de todo el colectivo LGTBI).


Repaso un caso concreto presentado ahora ante los tribunales de los Estados Unidos que puede significar un paso atrás en esta evolución histórica.


Espero que el artículo les parezca interesante y razonable que haya optado por un título tan provocador como, a mi juicio, necesario para hacer ver la gravedad de la situación que comento:


 http://www.elcorreo.com/opinion/homosexuales-derecho-discriminados-20170824195244-nt.html 




¿Tienen los homosexuales derecho a no ser discriminados?


El principio de no discriminación es uno de los pilares del Estado de derecho. Nadie puede ver condicionado su acceso a derechos y oportunidades en razón de su color de piel, su sexo, religión o su origen étnico.


La comunidad internacional que surgió de la Segunda Guerra Mundial aprendió de los horrores sufridos y especialmente de la persecución contra los judíos. Por este motivo la Carta de la ONU de 1945 (algo así como la Constitución de la comunidad internacional) incluía entre sus principios fundacionales «el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión». La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 amplió los motivos de discriminación: «toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición». La Declaración añadió, como se ve, referencias abiertas («cualquier otra índole», «cualquier otra condición») que permitieran una interpretación actualizada del principio de no discriminación según la sociedad y sus necesidades evolucionaran.


Sin embargo, la discriminación por razón de la orientación sexual, es decir, la discriminación contra los homosexuales, es una realidad aún aceptada legalmente en muchos países (lo mismo puede decirse, en un sentido más amplio, sobre la población LGTBI). Hay que recordar que este es un colectivo no sólo discriminado, sino directamente perseguido, acosado, violentado y penalizado en muchos países con penas de cárcel e incluso la pena de muerte.


Siendo la Declaración Universal uno de los documentos más logrados de la historia, no deja de ser, en su vocación por la dignidad humana, una creación humana y por tanto histórica y cultural. A pesar de la bella idea de que «todos los seres humanos nacen iguales en dignidad y derechos», en aquel momento la homosexualidad era aún, para los países más abiertos, un tabú que ocultar, para los menos, una aberración que perseguir.


Por eso la Declaración Universal y los distintos tratados que la desarrollan no incluyeron explícitamente la discriminación por motivo de orientación sexual entre los supuestos prohibidos. La cláusula de discriminación típica de los tratados de derechos humanos de los años 60 seguía diciendo aquello de «sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra índole».


Desde entonces ha sido labor de los órganos que controlan e interpretan cada uno de los tratados, es decir, de los comités de tratados de la ONU, establecer que la discriminación por orientación o identidad sexual está incluida en esa «otra índole» de la que hablan los textos y, consecuentemente, prohibidas por el derecho internacional. Si bien hay algunos estados que se manifiestan de vez en cuando en contra de esta interpretación, como Irán, por ejemplo.


Estados Unidos se encuentra ahora ante un debate paralelo a este proceso histórico que les comento. La Ley de Derechos Civiles de 1964 (Civil Rights Act), presentada por el presidente Kennedy, prohibía la discriminación por motivos de «raza, color, religión, sexo u origen nacional». Ya en tiempos de Obama, la Oficina Gubernamental de Igualdad de Oportunidades estableció que esta cláusula debía ser entendida, acorde a nuestros tiempos, en el sentido de que incluye la prohibición de discriminación por orientación sexual.


Ahora, una corte federal estudia un recurso contra el despido de un trabajador por el hecho, según queda acreditado en primera instancia, de que un cliente protestó tras ser atendido, en un curso de paracaidismo, por un instructor homosexual.


Lo más sorprendente de este asunto es que el Departamento de Justicia del Gobierno Trump, sin estar directamente implicado en el caso, ha querido motu proprio, en un movimiento inusual en casos privados, presentar un informe ante el tribunal recomendándole que dictamine que el principio de no discriminación del Civil Rights Act de 1964 «no incluye la discriminación basada en la orientación sexual», y que por lo tanto este tipo de discriminación «no es contraria a la ley».


Este informe no obliga a la corte, pero es indudable su peso político. Además, el documento hace referencia a la condición del Gobierno como empleador, con lo que se adelanta así a desvincularse explícitamente de la no discriminación por motivos de orientación sexual (o identidad de género). ¿Le parece a usted un escenario imposible que el propio Gobierno pudiera discriminar por este motivo, y consecuentemente excesiva la preocupación que expreso? Pues el mismo día en que el informe fue presentado ante el tribunal, el presidente Trump publicó en Twitter su intención de terminar con la presencia de personas transexuales en el ejército. Asentar una interpretación restrictiva del principio de no discriminación sería clave para poder llevar a cabo este tipo de propósitos.


Veremos en qué termina este caso, que está llamado a marcar un hito en la lucha contra la discriminación en los Estados Unidos, pero resulta de entrada inquietantemente revelador que el Gobierno Trump se movilice para forzar una interpretación de las cláusulas legales antidiscriminatorias en el mismo sentido que Irán.

viernes, 11 de agosto de 2017

Hôzuki, flor y libro


 http://www.nordicalibros.com/hzuki-la-libreria-de-mitsuko 


Es delicado, sutil, sensible. Bellísimo. Muy atento al detalle mínimo, a los cambios de la naturaleza y el clima, al nombre exacto de la planta y a su forma, a su fruto o flor y su color. Cuidadoso con la palabra y con el silencio, con lo que se dice y con lo que se debe callar, con la tradición y con el pasado del que no puedes escapar. En ese sentido puede decir que cubre lo que el tópico espera de la literatura japonesa clásica en dosis ligeras, mínimas, en poco más de 100 páginas que leer en una o dos sentadas.


Pero también es de alguna forma universal, a pesar de que toda la trama sucede en Japón, y moderno o incluso cosmopolita y, desde luego, multilingüe.


"...vuelvo a ver un fruto del hôzuki vivo y naranja, como una luz."
Quizá en todo ello, el libro "Hôzuki, la librería de Mitsuko", es como su autora, Aki Shimazaki: japonesa, traductora, políglota, escritora en francés, y residente en Canadá.


 http://www.elcultural.com/blogs/tengo-una-cita/2017/06/las-tres-mujeres-de-aki-shimazaki/ 
Aki Shimazaki, en foto de El Cultural


El libro, impecablemente editado por Nórdica Libros, es una buena recomendación de Imanol, librero de oficio, gusto y espíritu, en la fantástica GAROA liburudenda, cuya visita no debes perder cuando pases por Zarautz (en pleno casco viejo, en Trinitate kalea 7).

sábado, 5 de agosto de 2017

Militares, Trump y sentido común

Hoy escribo en DEIA y Noticias de Gipuzkoa sobre Trump, algunos militares norteamericanos y el sentido común.


Tienes el enlace al periódico enlazado aquí, más abajo copio la imagen del artículo publicado y finalmente abajo copio el texto, para que puedas leerlo de la forma que más cómoda te resulte.


A ver qué os parece:




MILITARES, TRUMP Y SENTIDO COMÚN




hace unos meses el presidente Trump presentó sus presupuestos que incluían una importante reducción de los fondos dedicados a la diplomacia, la ayuda al desarrollo, los derechos humanos, y la participación en la ONU y otros organismos internacionales. Por contra se proponía un importante incremento de los gastos militares. Lo lógico sería pensar que los militares estarían encantados con ese plan. Pero no fue así.


Los militares en servicio no pueden opinar al respecto, como sucede en cualquier democracia seria, pero tomaron la palabra los militares en retiro. Hasta 120 almirantes y generales de 3 y 4 estrellas retirados firmaron una carta en la que mostraban su firme convicción de que apoyar la diplomacia y el desarrollo son fundamentales también para la seguridad nacional, que las crisis del presente (desde los desplazados al ébola) no tienen una respuesta únicamente militar, que la reducción de la diplomacia supone más inseguridad y que “si no financias la diplomacia necesitarás más munición”.


Los generales decían que, desde su experiencia en el terreno, habían aprendido que luchar contra el terrorismo es también luchar contra la desesperanza, la falta de oportunidades y la injusticia y que para ello es necesaria la diplomacia, el desarrollo, los derechos humanos (especialmente los de las mujeres y las niñas), la transparencia y la lucha contra la corrupción, el acceso al agua, la seguridad alimentaria, el control del contrabando y muchas otras cosas que solo se pueden hacer desde la diplomacia, la cooperación y los órganos del multilateralismo, como la ONU, y no con más armas o soldados.


Es una carta breve que muchos de nosotros podríamos, con matices o cambios menores, suscribir. Está llena de sentido común y conocimiento de causa, pero me temo que precisamente por ello resultará difícilmente comprensible para un hombre como Trump, con cero sentido común y nula experiencia internacional, salvo en breves estancia en hoteles de 5 estrellas, acompañado de modelos y especuladores.


Hace un par de semanas el presidente Trump parece que tuvo una conversación rápida con algún militar sobre la presencia de transexuales en el ejército y los supuestos altos costes de sus necesidades sanitarias específicas. Fiel a su estilo, Trump, sin contrastar esa información con quienes saben del tema, sin solicitar ningún dato o estudio, y sin consultar con las personas de su equipo al frente de esas competencias, anunció en Twitter que eso habría acabado y que ya no permitiría la presencia de transexuales en el ejercito. La respuesta del General Joseh Dunford, jefe del Estado Mayor Conjunto, fue ejemplar, asegurando que ellos no discriminarían entre las personas a su mando y que no cambiarían su quehacer por un tuit.


Alguien, con tanta mala baba como humor, filtró el dato de que los gastos de viagra y otros potenciadores de la erección para los militares retirados suponían 10 veces más que todos los gastos producidos por las necesidades específicas de los transexuales, operaciones de cambio de genitales incluidas. No ha dicho nada Trump desde entonces sobre los gastos de viagra, parece desde luego más sensible e identificado con este tipo de problemática.


Jamás habría pensando yo en escribir un artículo alabando a militares norteamericanos, pero me gusta sorprenderme a mí mismo de vez en cuando, es lo bueno de estar vivo y tener los ojos abiertos. Trump resulta tan grotescamente ignorante, burdo e irresponsable que, a su lado, por contraste, cualquiera que muestre un poco de sentido común, cierto conocimiento de causa, algún respeto por los datos y la verdad, un asomo de civismo y un mínimo de valor para mostrarlo, parece, si no tanto como ejemplar, al menos sí decente.