martes, 25 de julio de 2017

Historias siriacas

(Publicado hoy en DEIA y en Noticias de Gipuzkoa, en mi columna quincenal #MirarHaciaOtroLado)




Historias siriacas

Les propongo para este verano un par de libros sobre un país que en otro tiempo fue atractivo destino turístico y del que hoy sólo sabemos por las noticias de guerra y los relatos de quienes de allí han huido. Les hablo de Siria.




https://www.planetadelibros.com/libro-oriente-medio-oriente-roto/249659
Mikel Ayestaran, Oriente Medio, Oriente roto. Ed. Península.
  
El primer libro es Oriente Medio, Oriente roto, del periodista beasaindarra Mikel Ayestaran. Está muy bien escrito, con pasión y delicadeza, y se lee con la expectación y el ritmo de la mejor novela. Es, además de crónica internacional, un vivo y sabio relato autobiográfico de sus andanzas en la tribu del gran Leguineche, de cuya estirpe es más que muy digno sucesor.


El libro recoge experiencias de 13 años de trabajo como reportero en los lugares más candentes de la zona: Irán, Líbano, Irak, Afganistán, Egipto, Yemen, Pakistán, Libia, Israel, Palestina y, de forma muy destacada, Siria. Dice el autor que “Siria es el conflicto más complicado y peligroso al que me he enfrentado. Me lo creo todo y no me creo nada, por eso trato de ceñirme a lo que veo. Si los propios sirios no saben qué está pasando en su país, ¿cómo vamos a saberlo nosotros? Siria se ha convertido en mi universidad particular para analizar un conflicto irregular en su máxima expresión”.


De su misma generación es el sirio Ibrahim Alsabagh, sacerdote franciscano. Un hombre de libros que tras sus estudios de medicina y filosofía en Damasco y Líbano, se muda a Roma para iniciar un doctorado en Teología. Allí, entre bibliotecas y latines, le llegan las primeras noticias de la guerra en su país. Sus superiores le piden que abandone su doctorado y se haga cargo de una parroquia en la ciudad asediada de Alepo. El padre Ibrahim cambia entonces su pacífica vida de Roma por los bombardeos, las casas destruidas, la falta de agua y de electricidad durante semanas, y el acoso de las milicias fundamentalistas.



https://www.edicionesencuentro.com/libro/un-instante-antes-del-alba.html
Ibrahim Alsabagh, Un instante antes del alba. Ed. Encuentros
  
Su libro, titulado Un instante antes del alba, es recomendable especialmente para quien sea creyente o tenga al menos cierta sensibilidad espiritual, puesto que es una búsqueda religiosa desde su quehacer diario parroquial. No es un libro para aprender geopolítica regional, sino para acompañar la experiencia del padre Ibrahim.


Es la larga batalla de Alepo. Bajo los misiles la vida de la ciudad sigue e Ibrahim, sin distinción de credos o ritos, abre su pozo a los vecinos y aprende a ducharse con un litro de agua, lucha contra desahucios, atiende a los heridos, los muertos y sus familias, y -los afanes cotidianos- abre los locales parroquiales para que los jóvenes preparen, con luz y sin frío, sus exámenes. Entre bombas su parroquia reza por sus enemigos: “nos mandan la muerte y nosotros les devolvemos la vida. Nos lanzan el odio y nosotros ofrecemos a cambio el amor”.


La pregunta de pronto no es porqué la gente sale de Alepo en busca de refugio, sino la contraria: cómo es posible que haya quien a pesar de todo se queda. Algunos de sus parroquianos se quedan porque son demasiado pobres, otros porque no quieren dejar a sus mayores desamparados, y los hay que se quedan por compromiso con la identidad y la historia de su pueblo. En estas tierras siriacas el cristianismo tiene raíces muy antiguas. Es aquí que un tal Pablo cayó, hubiera o no caballo de por medio, y tuvo luego que dejarse descolgar por las murallas de Damasco para salvar su vida. Los primeros grupos cristianos se formaron cuando todavía no hacía una década de la muerte de Cristo. Los distintos ritos, como el armenio, el ortodoxo, el latino o el maronita, que conviven en la misma ciudad, son fruto de esa larga historia, cuyo peso se siente aún en la vida de esas comunidades asediadas, diezmadas tras cinco años de guerra y aún pacíficamente resistentes en las que el sobrecogedor libro del padre Ibrahim nos adentra.

miércoles, 19 de julio de 2017

Acuerdos y desacuerdos nucleares

Hoy escribo en El Correo sobre el Tratado de Armas Nucleares recientemente aprobado en las Naciones Unidas. ¿Qué significa?, ¿qué efectos reales tiene? En este artículo trato de hacer una valoración entre el realismo y el idealismo. A ver qué te parece.


 http://www.elcorreo.com/opinion/acuerdos-desacuerdos-sobre-20170717020957-nt.html 


Acuerdos y desacuerdos sobre armas nucleares

Ha sucedido el 7 de julio. Quizá usted no lo sepa, por que el día de San Fermín hay noticias más importantes, como el chupinazo en Pamplona o las incidencias del primer encierro. Pero déjeme contarle que ese mismo día las Naciones Unidas aprobaron en Nueva York el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares.


Los estados que aprobaron este Tratado se comprometerán a «nunca y bajo ninguna circunstancia desarrollar, ensayar, producir, fabricar, adquirir de cualquier otro modo, poseer o almacenar armas nucleares». También se comprometen a no transferir a terceros este tipo de armas, a no amenazar con su uso, a no ayudar a que un tercero lo haga, y a no permitir su emplazamiento en su territorio.


De esta forma las armas nucleares quedarían prohibidas por el Derecho Internacional y la amenaza que suponen desaparecería de nuestro mundo. A estas alturas está ya usted pensando que esto es demasiado idealista como para ser cierto. Y tiene usted razón pero sólo en parte. ¿Me permite usted cinco minutos para darle mi opinión?


Este tratado, que se fundamenta jurídica y políticamente en las obligaciones de la Carta de la ONU de 1945 y en el sistema de paz y cooperación que de ella nació, entrará en vigor dentro de unos años, cuando se entregue el quincuagésimo documento de ratificación. Las obligaciones que impone son diferentes según el estado posea o no arsenal nuclear. Los estados no armados deben mantener sus compromisos de no proliferación y se obliga a los ya armados a informar de su arsenal y a proceder con un calendario de eliminación coordinado y supervisado.


Hasta aquí la parte bonita. La parte del realismo viene ahora. Y es que sólo 122 países de los casi 200 que forman la comunidad internacional han aprobado este tratado. Entre quienes no participan están los nueve países con capacidad nuclear y los países de la OTAN, España entre ellos.


Y entonces ustedes me preguntarán, ¿para qué sirve un tratado de prohibición de armas nucleares del que no forman parte los estados que disponen de ese armamento? Pues aunque parezca mentira sirve de mucho. Sirve para avanzar hacia una comunidad internacional en la que el armamento nuclear comienza a estar prohibido, como lo están el resto de armas de destrucción masiva, como las biológicas y las químicas, o las bombas de racimo o las minas antipersona. Sirve para dificultar su proliferación. Sirve para desincentivar su desarrollo. Sirve para aumentar las presiones sobre los países del club nuclear a medio y largo plazo.


Sobre esta cuestión no caben ingenuidades y menos a día de hoy. Desde los años duros de la Guerra Fría el riesgo de confrontación nuclear no parecía tan presente. Cuando dos personajes tan poco fiables psicológica y políticamente como Putin y Trump están a cargo de los dos botones rojos más poderosos la tranquilidad no es posible. Si yo fuera japonés o coreano no viviría muy seguro viendo como el líder supremo Kim Jong-un juega con sus tacataca nucleares y aplaude entre risotadas con sus dedos regordetes cualquier cosa que vuele. Según el ISIS, o cualquier heredero igualmente descerebrado, pierda territorio la tentación nuclear podría entrar en sus planes si la tecnología y los recursos lo permitieran. Para poner peor las cosas, la ruptura por parte de Trump de los acuerdos negociados por Obama, libera formalmente a Irán de importantes compromisos al respeto, lo cual supongo no ayuda a que Israel pueda siquiera plantearse objetivos en este sentido. Definitivamente el riesgo nuclear no ha desparecido de nuestro mundo y por desgracia la infernal lógica de la disuasión podría seguir imperando su macabro sentido: yo al menos, si fuera japonés, no le pediría a EE UU o a Francia o a Reino Unido que se deshiciera de su arsenal nuclear sin asegurarme antes de que Corea del Norte y China están haciendo lo propio.


En este contexto es importante que la comunidad internacional avance en los objetivos de paz y cooperación internacional, aún si debe hacerse sin contar de momento con los países del club nuclear. Y este tratado es un gran avance en ese sentido. De hecho todos los avances que en materia de paz, humanización del conflicto, cooperación internacional o derechos humanos ha hecho el derecho internacional desde el final de la Primera Guerra Mundial se han producido paso a paso, con avances inicialmente reducidos de ambición o posibilidades, en muchas ocasiones fracasados, pero cuya semilla y aprendizaje había prendido y con cuyas ascuas se pudo de nuevo encender el progreso de la humanidad. Este tratado no elimina las armas nucleares, al menos en un plazo de tiempo que podamos razonablemente predecir, pero aún así es un paso en esa dirección.


Las normas humanitarias han servido en numerosos conflictos para reducir el sufrimiento de la población civil. Las normas de prohibición de las armas biológicas y químicas, siendo éstas baratas y accesibles, se cumplen y precisamente por eso es noticia cuando se produce un incumplimiento, como es noticia entre nosotros un asesinato. No, este tratado no crea de la noche a la mañana un mundo más seguro. Pero aún así es un hito importante, como en su día fueron otros acuerdos de no proliferación o prohibición de pruebas, en el largo camino de la humanidad, desesperadamente lento y lleno de tropezones. Yo prefiero pasos modestos pero reales que demandas irreales ajenas al reino de lo posible.

sábado, 8 de julio de 2017

De Estrasburgo a Baiona

Para mi columna de hoy dudaba entre hablar de René Cassin, de la bronca de Juncker a los europarlamentarios o de la nueva película "Mission Pays Basque". Al final toco los tres temas uniéndolos de una forma un tanto personal que espero os resulte interesante.


(Puedes leer en la captura del artículo que aquí abajo copio, enlazando a la web del periódico aquí o abajo del todo, tras la captura, donde copio el texto por si te resulta más fácil.)







De Estrasburgo a Baiona



Les escribo desde Estrasburgo, donde paso unos días en el Instituto de Derechos Humanos que lleva el nombre de René Cassin, uno de los padres de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Me temo que, a pesar del acierto que en su día tuvo desde el Gobierno Vasco Joseba Azkarraga al crear el Premio René Cassin, la biografía y el legado de este labortano universal no son suficientemente conocidos en nuestro país.

Hoy quiero contarles dos pequeñas estampas de mi estancia aquí. La primera tiene que ver con el Parlamento Europeo, la segunda con el cine.

Esta semana el Presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, afeó en el Parlamento Europeo que muy pocos parlamentarios asistieran a la rendición de cuentas de la presidencia maltesa. Un poco como el cura que abronca a los fieles que acuden a misa por los que no van. "El parlamento europeo es ridículo -les espetó Juncker- el hecho de que una treintena de diputados asista a esta sala demuestra que el Parlamento no es serio".

Los medios se han hecho eco de la frase casi con júbilo, dado que la oportunidad de recriminar a los europarlamentarios es demasiado tentadora. Pero quien conozca la dinámica parlamentaria sabe que la ausencia del escaño no significa necesariamente ni absentismo, ni dejación, ni desidia. Significa que los parlamentarios (en su mayoría, espero) tienen otras tareas, como comisiones, grupos de trabajo, reuniones o audiencias varias que forman parte de su trabajo tanto como estar en el hemiciclo.

Lo que Juncker reprochaba es el agravio europeísta que supone comprobar que el primer ministro maltés no tiene el tirón de sus homólogos alemana o francés. Ni a Merkel ni a Macron le habrían contraprogramado de semejante forma. Y eso es lo que, desde una sensibilidad europeísta, duele. Nos debemos indignar con Juncker por la falta de respeto al presidente maltés, sí, pero a poder ser hagámoslo por las razones y con el fin adecuados, como en el dicho del viejo Aristóteles sobre la ira. Que sea por tanto una indignación europeísta.

El día de la broca había salido yo tempranito a correr unos kilómetros por la ciudad y a eso de las 6,45 de la mañana pasaba por la inmediaciones del Parlamento. Vi a los primeros parlamentarios entrar ya en el edifico a esa hora. Saber que muchos eurodiputados llevaban un par de horas en su trabajo para cuando la sesión comenzó no es noticia, de la misma manera que no es noticia que no haya accidentes aéreos o que las panaderías abran a su hora, aunque me parece importante que usted lo sepa. Confirmar que los parlamentarios no son peores, ni necesariamente mejores claro está, que los fontaneros, los oftalmólogos o los profesores de conservatorio que entran a trabajar a su hora no da morbo alguno y por tanto no es noticia.

Por la tarde la ciudad apareció vestida, en estaciones y rincones diversos, con unos carteles promocionales que decían “Mission Pays Basque”. Es una película que se estrena el 12 de Julio en Francia. Una comedia tipo Ocho Apellidos Vascos. Podemos esperar mucho tópico, amor romántico (en este caso es ella la que viene de París), bellos paisajes y, confiemos en que afinen bien, oportunidad de acercar una cultura, una identidad y una lengua. Los autores afirman que la cuestión del euskera se trata muy bien. Buena falta hará en Francia, un país grande en muchas cosas, pero con una sensibilidad lingüística interna muy deficiente.

Hoy, en Estrasburgo, todo me llevaba a Iparralde. Querría dejarme llevar, no es mal destino para unos días de julio.



jueves, 6 de julio de 2017

Patrimonio y Derechos Humanos en la ONU

Estoy en Ginebra participando en un Seminario organizado por la Experta Independiente de Derechos Culturales, la Prof. y escritora Karima Bennoune, sobre Derechos Culturales y la Protección del Patrimonio Cultural.




Y este es una asunto muy interesante, dado que hasta hace bien poco el Patrimonio sólo era en el Derecho Internacional un objeto de protección en situaciones de conflicto, pero pocos más. Las convenciones de la UNESCO marcaron un importante hito en la forma en que la comunidad internacional incorporó el Patrimonio cultural, primero el material y luego el inmaterial, como objeto de interés y de regulación internacional. Pero no fue hasta el 2009, con la aprobación por parte del Comité DESC de la Observación General Nº 21, que el Patrimonio puede empezar a entenderse mejor desde una perspectiva de Derechos Humanos.


Sobre esto hablaba desde UNESCO Etxea Maider Maraña en su estudio Patrimonio y Derechos Humanos, en el que tuve el honor de escribir un breve prólogo.


 http://www.unescoetxea.org/dokumentuak/patrimonio_derechos_humanos.pdf 




En ese seminario hablaré en mi charla precisamente sobre esto y me centraré en el aspecto de la participación como uno de los elementos del derecho, de su contenido normativo, y su aplicación a las prácticas de protección, tanto en teoría como en la práctica del trabajo del Comité en sus diálogos con los respectivos estados parte. Confío en que resulte de utilidad a los efectos del seminario.


Y ya hoy, la víspera del Seminario, tenemos un Experts Meeting preparatorio de los ponentes invitados con la Experta Independiente para avanzar ideas y objetivos del encuentro.

sábado, 1 de julio de 2017

De nuevo en Estrasburgo. Curso René Cassin.

Este verano tengo el honor, por segundo año consecutivo, de participar en la Session annuelle d'enseignement del Instituto Internacional de Derechos Humanos René Cassin, en Estrasburgo, esa ciudad que tan buenos y bellos recuerdos me trae.


 https://www.iidh.org/index.php 


El año pasado impartí el curso sobre el Sistema de Protección de los Derechos Humanos de la ONU, lo que me daba un temario mínimo que tratar: Declaración Universal, Pactos, arquitectura institucional, Consejo, Comités, EPU... En esta ocasión me invitan a dar el Curso Introductorio, lo que significa que tengo un programa mucho más libre en el que tan importante como los contenidos técnicos que permitan aprovechar mejor el resto del curso, es la oportunidad de trasmitir unas ideas generales, unos principios, unos valores y sobre todo una ilusión y una ambición por trabajar con rigor y esfuerzo por un mundo mejor.




A los alumnos de esta edición les voy a proponer trabajar, de forma muy participativa y debatida, durante las 6 horas que nos ocupará el curso introductorio, sobre estos temas que aquí abajo copio. ¿Qué os parece?, ¿puede resultar interesante?



(P.D. Primera: Sirva esta nota también para rendir un homenaje a nuestro labortano universal, René Cassin, cuya figura, biografía excepcional y aportación clave al sistema de los Derechos Humanos sigue siendo aún una gran desconocida en nuestro país.
P.D. Segunda: Entre los 15 profesores de todo el mundo que imparten los cursos fundamentales vuelve a haber, por segundo año, dos de Deusto, siendo el otro mi buen amigo el prof. Felipe Gómez Isa. No es mala representación, ni pequeño reconocimiento.
P.D. Tercera: El año pasado me tocó el curso en San Fermín y comencé una de las clases emitiendo el encierro de esa misma mañana en la pantalla gigante del auditorio. Si alguno de aquellos alumnos lee esto -saludos, por cierto- lo podrá acreditar. Este año me toca antes, así que no podré hacerlo. Tendré que buscarme otra cosa...)


INTRODUCCIÓN AL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS




I. ¿QUÉ SON LOS DERECHOS HUMANOS?
- Teorías y definiciones. Búsqueda debatida de algunas claves útiles.
- Generaciones. Civiles y Políticos y DESC.
- Aspectos técnicos básicos: contenido normativo, obligaciones, sujetos, elementos, contenido mínimo esencial. Limitaciones y suspensiones.
- Ejercicio práctico: identificar el contenido normativo del Derecho Humano a la Educación.



II. LA HISTORIA DE LA INTERNACIONALIZACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS
- De la Sociedad de Naciones a los Tratados


III. ALGUNOS RETOS y DILEMAS DE FUTURO: Empresas; Extraterritorialidad; Jurisdicción Universal; Paz y Derechos Humanos.


IV. CUATRO CASOS EN LA FRONTERA DE LOS DERECHOS HUMANOS PARA DEBATIR:
- Palmira: Patrimonio, cultura, conflicto y Derechos Humanos
- Enfermedad Renal Crónica Origen Desconocido: Entre la Salud, la Ciencia, el Trabajo y los Derecho Humanos
- Derecho a la Vivienda. Caso contra España. ¿Vivienda o garantías procesales?
- Movimiento antivacunas, libertades, derechos/obligaciones de los padres y derechos del niño.


V. EXPERIENCIAS DE TRABAJO EN EL MUNDO DE LOS DERECHOS HUMANOS.


VI. LECTURAS INSPIRADORAS.



ALGUNA BIBLIOGRAFÍA QUE TAL VEZ COMENTEMOS

- Anna, Kofi: Intervenciones. Una vida en la guerra y en la paz.
- Buergenthal, Thomas: Un niño afortunado.
- Ebadi, Shirin. El despertar de Irán.
- Frank, Ana. Diario.
- Frankl, Viktor: El hombre en busca de sentido.
- Gbowee, Lymah. Un sueño de Paz.
- Ginz, Petr. Diario de Praga
- Glendon, Mary Ann: Un mundo nuevo. Eleanor Roosevelt y la Declaracion de los Derechos Humanos.
- Gómez Isa, Felipe. La Declaración Universal de lso Derechos Humanos.
- Hessel, Stéphane. Mi baile con el siglo.
- Innerarity, Daniel. La transformación de la política.
- Kennedy, Paul. El Parlamento de la Humanidad.
- Morsink, Johannes. The Universal Declaration of Human Rigths.
- Pinker, Steven y otros: Do Humankind’s Best Days Lie Ahead?
- Rodríguez Palop, María Eugenia: Claves para entender los Derechos Humanos.
- Schutter, Olivier De. International Human Rights Law
- Snyder, Timothy. Sobre la Tiranía. Veinte lecciones que aprender del siglo XX.
- Villán Durán, Carlos y Faleh Pérez, Carmelo. El Sistema Universal de Protección de los Derechos Humanos y su aplicación en España.
- Zweig, Stefan. Conciencia contra violencia. Castiello contra Calvino.

viernes, 30 de junio de 2017

Yo me siento con Canadá


Hoy escribo en El Correo y en Diario Vasco un artículo sobre el CETA titulado Yo me siento con Canadá. Espero que os parezca interesante.







Yo me siento con Canadá




Ayer el Congreso de los Diputados aprobó el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Canadá, más conocido como CETA. Es uno de los acuerdos comerciales más ambiciosos hasta la fecha. Se dice que es un acuerdo de nueva generación por la cantidad de temas incluidos y la profundidad técnica y jurídica de su regulación.




Un acuerdo es un equilibrio imperfecto entre lo que las partes ambicionan, lleno de renuncias mutuas e incluso incoherencias, que son el fruto inevitable de una dura negociación. A esto le debemos sumar la complejidad y amplitud de los temas y de los actores involucrados: Canadá es un estado complejo con algunos fenómenos de cosoberanía; sobre la complejidad de la gobernanza europea no es necesario que les insista. Maravillosas complejidades ambas, por cierto, porque responden democráticamente a una historia y a una identidad que no pueden reducirse a un sistema constitucional simple, jacobino, unificado y fácil de entender desde fuera.





Es en esta gigantesca complejidad, llena de incertidumbres, que nos toca navegar asumiendo grandes márgenes de error. Nuestro futuro no cabe en un eslogan negativo y de rechazo. El futuro es mestizo, de soberanías cruzadas, simultáneas, que saltan fronteras, se enredan, entran en conflicto y se fertilizan. El reto es poner cierto orden en esa complejidad para que se promuevan principios básicos que sean universalizables, como los derechos humanos, la protección del trabajador y del consumidor, y el respeto al medioambiente.





Con esos objetivos en mente, este acuerdo es a mi juicio razonablemente bueno, sin dejar por ello de tener innumerables problemas. Lo han negociado nuestros representantes elegidos democráticamente y no ajenos actores sirviendo oscuros intereses que desearan encadenarnos y emprobrecernos. Las negociaciones en la UE suelen tener tanta o más transparencia que la más transparente de las administraciones nacionales y suelen estar abiertos a formas de participación inauditos en la mayor parte de los sistemas nacionales, si bien se trata de temas y procedimientos complejos. Puede usted entrar en la página web de la UE para encontrar, junto a versiones simplificadas accesibles, toda la información original. Ante las toneladas de informes y normas el vértigo es comprensible, pero para eso elegimos a representantes que imaginamos preparados para ello. Algunos de estos parlamentarios se han trabajado los documentos y han explicado sin demagogia su voto según pasaban las diferentes fases del proceso (así lo ha hecho en su blog, por ejemplo, una eurodiputada vasca).





Este acuerdo no reduce derechos sociales o laborales, aunque sería deseable que los proclamara más explícitamente. Tampoco privatiza servicios públicos. No es verdad que se desproteja el sistema europeo de Denominaciones de Origen, de hecho es casi lo contrario lo que ocurre. Es cierto que no se ha conseguido que Canadá asuma la regulación europea, pero esto debería resultar obvio, de la misma forma que Canadá no ha conseguido que Europa incorpore su regulación, porque no se trata de una integración sino de un acuerdo entre diferentes.





Sin duda hay riesgos y costos. Habrá empleos que se pierdan en sectores menos competitivos, pero habrá otros que se creen en sectores que lo son más. Habrá más dura competencia en algunos ámbitos y nuevas oportunidades en otros.





Si el acuerdo es bueno para Europa y para Canadá, podría serlo más aún para Euskadi por su tipo de empresa, industria y servicios, por su identidad y por su cultura institucional. Somos además parte de la historia de Canadá desde que Red Bay o Bahía de los Vascos fuera declarada como primera instalación industrial de norteamérica y un documento vasco el primero de su historia. Nuestra historia común se torna oportunidad de presente. Canadá es un país de soberanías compartidas incluso en el ámbito de la representación internacional y experiencias de bilateralidad. Tiene altos estándares sociales, laborales, medioambientales, de creatividad, conocimiento y tolerancia. Un país con el que podemos compartir, aprender y crecer mucho.





Contra este acuerdo está Marine Le Pen y sus socios europeos: su posición tiene una lógica que comprendo. Pero escuchar a gente de izquierda alegar al principio protección de soberanía nacional para rechazar la gobernanza de la globalización es desconcertante. Ese argumento podría haberlo entendido y compartido Arias Navarro, pero no debería ser un llamado que motive a un joven que tiene que participar en los retos del siglo XXI. Construir el futuro con conceptos clásicos de soberanía es como participar en las redes sociales con una máquina de escribir.





Si hay un político coherente en la batalla de la soberanía nacional y los empleos nacionales frente a la globalización ése es Donald Trump: ha denunciado tratados comerciales, ha salido del sistema global contra el cambio climático y amenaza con hacer lo propio con el sistema de Derechos Humanos.



Entro en el comedor. A un lado de la mesa están los campeones europeos del populismo de derecha y de izquierda con un cartel en que dice con la simplicidad e infalibilidad de lo incorruptible: #StopCETA. En el otro lado están, buscando imperfectos acuerdos, Trudeau, Macron, Merkel y los líderes de la UE con los que tenemos que construir un futuro embarrado de incertidumbres y errores. Yo no tengo duda en qué lado de la mesa busco silla y esforzado futuro para mis hijos.

jueves, 22 de junio de 2017

Presentación Comentario General Derecho Humano Ciencia ante los Estados


Ayer tuvimos la reunión entre el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y las delegaciones de los estados. Acudieron algo más de 20 estados.


La delegada de Canadá preguntó por el contenido y el proceso del Comentario General sobre el Derecho Humano a la Ciencia. Como relator de dicho Comentario General fue una oportunidad para explicarlo, muy brevemente, ante todos los estados.


Adjunto el video, mi intervención está entre los minutos 12,20 y el 19,55. Algo más de 7 minutos, así que es un resumen muy breve, máxime cuando hay que hablar muy lento para permitir una traducción de calidad por parte de los traductores al resto de lenguas oficiales de las Naciones Unidas. Pero sirve, creo yo, como presentación del asunto.




 http://webtv.un.org/meetings-events/human-rights-treaty-bodies/committee-on-economic-social-and-cultural-rights/watch/informal-meeting-with-state-parties-43rd-meeting-61st-session-committee-on-economic-social-and-cultural-rights/5479548369001