martes, 17 de octubre de 2017

Premios Nobel, igualdad y excelencia.

 https://culturacientifica.com/ 


Los Cuadernos de Cultura Científica que publica la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea publica un artículo mío sobre igualdad, excelencia, ejemplaridad y responsabilidad en los premios Nobel. Espero que os parezca interesante.






 https://culturacientifica.com/2017/10/16/igualdad-excelencia-ejemplaridad-responsabilidad-los-premios-nobel/ 


Sobre igualdad, excelencia, ejemplaridad y responsabilidad en los premios Nobel


Mikel Mancisidor


Ya se han anunciado todos los Premios Nobel de este año 2017.
El Premio Nobel de Física ha ido a parar a tres norteamericanos. El Premio Nobel de Medicina ha sido otorgado a otros tres norteamericanos. Por fin, lo ganadores del Premio Nobel de Química han sido un suizo, un escocés y un norteamericano de origen alemán. Son 9 hombres y cero mujeres.
Si sumamos el Nobel de Literatura para Kazuo Ishiguro (británico que escribe en inglés), el de la Paz para la red ICAN (Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares) y el de Economía para el norteamericano Richard Thaler, son 11 hombres, una institución y cero mujeres. 10 norteamericanos o británicos.
El año pasado sucedió lo mismo. Se otorgó el Nobel de Física a tres físicos; el de Química a tres químicos; el de Medicina a un biólogo; el de Economía a dos economistas; el de la Paz a un político y el de Literatura a un cantante. Todos hombres. El mismo resultado: 11 a 0.
De modo que por dos años consecutivos la imagen mundial de la máxima excelencia científica, intelectual, investigadora y creativa corresponderá a un pleno de hombres, quizá ligeramente disimulado si ICAN opta por una mujer para recoger el galardón.
Creo que se trata de un error muy grave, de lamentables consecuencias y que los administradores del Premio demuestran no sólo falta de sensibilidad, sino incluso me atrevo a decir que falta de responsabilidad.
Sí, ya sé que muchos de quienes han tenido la amabilidad de leerme hasta aquí estarán pensando que antepongo mis deseos políticamente correctos a la realidad. Tal vez piensen ustedes que olvido que los Premios Nobel son un reconocimientos a los mayores logros de la humanidad, vengan de donde vengan, sin atender a su nacionalidad, raza, lengua o género. Que no puede haber cuotas ni porcentajes. Que sólo se puede atender a los méritos más objetivos tras un estudio neutro sin prejuicios ni ideas preconcebidas. ¿Saben qué? Estoy de acuerdo con todo ello. Pero precisamente por eso creo que los Premios Nobel se equivocan y se traicionan.
Alfred Nobel buscó reconocer los mayores logros para toda humanidad, quiso premiarlos y de esa forma ponerlos en valor, hacerlos visibles, fomentar en la sociedad su aprecio y generalizar el espíritu de emulación. A todo ello deberían hoy deberse estos premios. Explícitamente dejó constancia Alfred Nobel de su deseo de universalidad, si bien en aquel momento histórico la universalidad se formulaba de un forma un tanto estrecha: “es mi expreso deseo que, al otorgar estos premios, no se tenga en consideración la nacionalidad de los candidatos, sino que sean los más merecedores los que reciban el premio, sean escandinavos o no.”
Es obvio que los méritos científicos, como los literarios o cualquiera otros del ámbito del conocimiento y la cultura, no se pueden medir en una clasificación indisputable de puntos objetivos como podría hacerse en una prueba tipo test para las oposiciones de una administración pública (afortunadamente), ni como en la clasificación de una liga deportiva donde a fin de temporada un equipo tiene 67 puntos y otro 66 y por lo tanto el primero se lleva la copa. Los méritos científicos están sometidos a una valoración que incluye muchos elementos intangibles o cualitativos de imposible cuantificación. Se incluye el mérito, la originalidad, el impacto, la espectacularidad, la belleza, la contribución a la mejora de la vida de las personas y otros mil factores en los que además hay que decidir, cada año de forma distinta, cómo equilibrar los juicios de corto con los de largo plazo. La combinación de estos factores, dependiendo de cada momento puede variar y se pueden dar distintos resultados de equivalente mérito e igual legitimidad. Es ahí donde hay que decidir por un modelo de premio entre distintas opciones igualmente excelentes.
Con esto quiero decir que el premio Nobel de Química de un año no corresponde necesaria o indiscutiblemente al mejor químico de ese año, si tal calificación pudiera existir, sino una persona eminente que está entre los mejores de su especialidad, en una minoría de excelencia mundial junto a otras pocas docenas de personas, quizá, si ustedes quieren, por poner una cifra, un centenar. La selección final de entre ese grupo de potenciales merecedores del Premio está sometida a factores que incluyen la oportunidad, la comunicación y que deben incorporar la ejemplaridad y el efecto social.
No dudo de los méritos de cada premiado por separado (carezco de conocimientos para juzgarlo: simplemente me fío plenamente del tribunal), pero sí puedo afirmar que en su conjunto el resultado está desequilibrado y da una imagen distorsionada de la excelencia global. No es cierto que la excelencia científica en el mundo esté en una relación de 8 a 0 (año 2016) o 9 a 0 (2017) entre hombres y mujeres. No es cierto que la excelencia cultural esté en una relación de 11 a 0 en ambos años. De la misma forma que no es cierto que más del 80% de la excelencia global tenga el inglés como lengua materna.
Que los premios Nobel nos regalen una imagen falsa de la ciencia y la cultura en el siglo XXI no sólo es producto de esos prejuicios que pretende no tener. Eso no sería lo peor. Esta decisión tiene además graves efectos en perpetuar esos mismos prejuicios y estereotipos, que todavía limitan hoy que el acceso y participación de las mujeres en determinadas especialidades científicas en todo el mundo o dificultan su desarrollo y éxito profesional. No hace falta más que ver las cifras de la UNESCO al respecto.
Es cierto, digámoslo por ser justos, que los Premios Nobel van incrementando -poco a poco, década a década- el reconocimiento de la labor de las mujeres en la sociedad en general y en la ciencia en particular. O lo que es casi lo mismo, pero mucho más positivo: los premios dejan traslucir un mundo en que cada vez la mujer tiene más presencia en la ciencia, en la política y en la vida cultural pública. Pero lo cierto es que este progreso es lento y que por segundo año en Estocolmo han hecho un innecesario paréntesis en ese camino por la igualdad.
No, no quiero cuotas. No pido porcentajes. Me conformo con que Estocolmo reconozca la pluralidad de los aportes a la humanidad en nuestro mundo contemporáneo y así, reconociéndolos, haciéndolos visibles con equidad y sin prejuicios, promueva la igualdad de oportunidades. Estoy seguro de que es ésta la interpretación a día de hoy leal con aquel deseo de Alfred Nobel en su contexto histórico: cuando quiso incluir no solo escandinavos, podría entenderse hoy como incluyendo no sólo blancos, no sólo hombres, no sólo angloparlantes.
Tengo una hija de 12 años. El año pasado no le quise enseñar una foto de 11 hombres como ejemplo de excelencia universal, como lo más elevado del conocimiento, de la creatividad, de la cultura y de los valores a los que ella debería aspirar. Difícilmente podría verse llamada por ese camino, reconocida en esa aspiración, si comprueba que está absolutamente copada por hombres. Este año creo que le enseñaré esa foto, pero tendremos que debatir, por desgracia, otras cosas que también tiene que aprender: que no se deje nunca limitar por quienes le digan que la excelencia es sólo masculina, sea cuando lo escucha en el patio de un colegio, en un machista comentario de bar, en un tonto programa de la tele o sea, y esto es mucho más grave, en los fallos de unos sabios en Estocolmo que deberían por el contrario estimularnos a todos y a todas.

martes, 10 de octubre de 2017

Sobre efecto internacional Declaración Independencia Cataluña (DUI)

Hoy escribo en El Correo y en Diario Vasco sobre el recorrido o efecto internacional que, a mi juicio, tendría una Declaración Unilateral de Independencia (DUI) que se anunciase hoy en el Parlamento de Cataluña.




 http://www.diariovasco.com/opinion/sobre-efectos-internacionales-20171010083030-nt.html 



He dudado mucho si pronunciarme al respecto. A muchos amigos no les va a gustar lo que digo. Incluso hay cosas que quizá les molesten. Siempre es más fácil o más cómodo mantener un discreto silencio cuando se trata de temas tan sensibles y cuando, como es mi caso, tengo buenos amigos, a los que quiero y admiro, en ambos lados de esta historia.


Pero aún así me he decidido a publicar por razones de honestidad, de responsabilidad y tal vez también de ejercicio de la libertad.


En este artículo no quiero colocarme en ninguna trinchera o bajo ninguna bandera, sea del color que sea. No defiendo lo que debería ser a mi juicio el Derecho Internacional o lo que me gustaría que fuera. No me manifiesto ni satisfecho ni insatisfecho. Lo que procuro es compartir cómo veo yo que las cosas son en el mundo de hoy. Y sobre esa base, a partir del principio de realidad, es que creo que cualquiera debe trabajar sus legítimas demandas, posiciones, aspiraciones, propuestas o sueños. A los políticos -y muy especialmente a los cargos públicos- creo que se les debe exigir algo más: cuando menos no dañar.


Pero basta de explicaciones y prolegómenos. El artículo es éste:


Sobre los efectos internacionales de la DUI


El primer párrafo de la Ley del Referéndum de Autodeterminación de Catalunya se remite como fundamento al Derecho de Autodeterminación consagrado en los Pactos de Derechos Humanos de 1966 y a la Carta de la ONU. Este domingo, sin embargo, Josep Borrell en su discurso en Barcelona decía en sentido contrario que: «no se puede creer a los que dicen que el Derecho Internacional está de su lado, porque no es verdad, no está de su lado». ¿En qué quedamos? ¿Una Declaración Unilateral de Independencia (DUI) que eventualmente se proclamara hoy contaría con alguna legitimidad o reconocimiento internacionales? ¿Tiene algún recorrido jurídico institucional internacional en las presentes circunstancias?
Trataré de dar una opinión que es personal, pero que no quiere resultar partidista. No quiero apoyar a unos ni a otros. Únicamente responder a las preguntas referidas, con obvio margen de error, lo más objetiva y desapasionadamente que pueda. Estas semanas me ha tocado trabajar en la sede de la ONU en Ginebra. El lunes pasado los diarios internacionales informaban en portada. «Cientos de heridos», titulaba Financial Times. «La violencia aumenta la brecha entre Cataluña y España», según 'Le Figaro'. «Violencia y caos en Cataluña», decía 'Le Temps'. Se veían impactantes fotos.
Si alguien en el Gobierno español se había propuesto evitar la internacionalización del proceso, se había cubierto de gloria. La internacionalización que las autoridades catalanas no habían logrado hasta la fecha se veía multiplicada gracias a esas imágenes. La comunidad internacional, que hasta entonces había mostrado en general una discreta indiferencia, de pronto parecía afectada. Ese lunes todo el que se me acercaba en la sede de la ONU, fuera ruso, indonesio o jordano, me preguntaba por Cataluña. La sensación era de sorpresa e incredulidad.
Pero por mucho que las portadas crearan un momento de simpatía, las posiciones de la UE y de la ONU no cambiaron ese lunes y no van a cambiar esta semana. La UE seguirá mostrándose contraria a cualquier proceso que no sea acordado con el Estado miembro implicado, en este caso España. Una DUI hoy encontraría a la UE enfrente. Si quiere entrar en el club, la UE exigirá a Cataluña ponerse a la cola de entrada, pagar algunos platos rotos y someterse a los criterios que establezcan los estados, España y Francia especialmente.
Los defensores del proceso catalán podrán recibir muestras de solidaridad de algunos eurodiputados de las tendencias más variadas (incluidos algunos peligrosos amigos de extrema derecha y euroescépticos). Obtendrán alguna declaración comprensiva de autoridades de rango medio y numerosos llamamientos genéricos al diálogo, la tolerancia y la negociación, pero no un apoyo institucional de un Estado y mucho menos de la Unión en su conjunto.
En la ONU pasará algo parecido. El Alto Comisionado se interesa para que las respuestas policiales se atengan a los principios de los derechos humanos, como debe hacerlo en cualquier circunstancia, pero no puede hacer juicio alguno sobre el proceso de fondo. Los principios de la ONU no están en juego en el caso catalán. Se podrán encontrar, entre las distintos expertos de la ONU, uno o dos versos sueltos que den declaraciones vistosas, pero el caso no recoge las condiciones para ser sujeto del derecho de autodeterminación reconocido en los pactos del 66 como fundamento de una DUI. Tampoco vive Cataluña un proceso de negación masiva, sistemática y grave de derechos humanos o un sometimiento político o cultural violento tal que «se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión» o a algún tipo de secesión. Ningún órgano de la ONU, y menos la Corte Internacional de Justicia, aceptaría tal interpretación.
La DUI no se puede apoyar ni en el derecho europeo ni en el internacional. No se puede decir que esto no pasa en ningún otro país europeo, que es inaudito: no creo que sea verdad. Ni siquiera la idealizada Confederación Helvética permitiría una solución a la catalana, sino una que pasara por la modificación constitucional pactada, con votación en todo el territorio suizo con doble mayoría, de cantones y de población.
El DUI no tendría recorrido o reconocimiento internacional. No hay forma en el mundo real de escapar a la necesidad de buscar fórmulas innovadoras si de lo que se trata es de negociar elementos de soberanía. Y digo elementos de soberanía porque la soberanía absoluta clásica ya no existe en nuestro entorno. Las soberanías son ya varias, superpuestas y simultáneas. Quizá asumir este hecho ayudaría en un futuro diálogo, rebajando símbolos y emociones por ambas partes, y facilitando acuerdos dignos para todos y respetuosos con las normas, los derechos y las libertades de todos. La paz social y la convivencia exigen respeto a las normas, cierto, pero también cauces de cambio reales, no solo formales, cuando la demanda social es fuerte. Pero, de nuevo, esos cauces solo pueden darse en el marco de los principios aceptados por la comunidad internacional. Me temo que, nos guste o no, engañarnos sobre este punto conlleva consecuencias políticas, económicas y sociales muy graves. Las estamos viendo.





viernes, 29 de septiembre de 2017

Lectio Magistralis en la Universidad de Turín.

En el marco de la cuarta cumbre ministerial de Ministros de Ciencia y Tecnología del G7, que se celebra en Turín, se organiza en la Universidad de Turín una Conferencia sobre el Derecho a la Ciencia.


Todo ello en el marco del "XIV Congresso dell’Associazione Luca Coscioni per la libertà di ricerca scientifica" que tendrá por título “SCIENZA E NONVIOLENZA".


 https://www.associazionelucacoscioni.it/congressi/xiv-congresso/ 


En dicho congreso tengo el honor de haber sido invitado a impartir, mañana sábado día 30, la LECTIO MAGISTRALIS en la que hablaré del "HUMAN RIGHT TO SCIENCE: THE IDEA, THE PROCESS AND THE NORMATIVE CONTENT"


Ahora os escribo desde el tren, en un precioso viaje Ginebra- Lausanne - Brig - Milán - Turín que entrará a Italia por medio de los Alpes. Pasaré seguramente, sin saberlo, por alguno de los valles en que Aníbal dejó elefantes y tropas, en su marcha imparable hacia la destrucción de su enemigo y, victoria tras victoria, cabalgando sobre su genialidad militar, la suya propia y, a la postre, la de su pueblo entero. ¿A qué viene lo de Aníbal?, pues la verdad es que no lo sé. Puedes hacer la lectura de actualidad que quieras.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Reuniones entre órganos de Derechos Humanos de la ONU

Uno de los grandes lujos de participar en el Comité DESC es tener la oporunidad de participar en encuentros con los Expertos Independientes y Grupos de Trabajo de las Naciones Unidas para compartir visiones y estartegias.


Esta semana hemos tenido un par de encuentros de este tipo.


Ayer nos reunimos con Catalina Devandas-Aguilar, de Costa Rica, Relatora Especial sobre los derechos de personas con discapacidad.




Esta mañana nos hemos reunido con el Grupo de Trabajo sobre la cuestión de los derechos humanos y las empresas transnacionales y otras empresas, compuesto por 5 miembros de cada una de las regiones de la ONU.



Estas reuniones sirven para aprender del trabajo de otros mecanismos de la ONU, compartir visiones y, en la medida de los poible, coordinar estrategias y complementar esfuerzos en la misma dirección.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Sobre otras consultas y referéndums

Me gusta la frecuencia y naturalidad con la que en Ginebra se celebran referéndums o consultas populares sobre los aspectos más variados.


Este fin de semana se han celebrado varios de ellos. En las calles de podían ver los paneles con carteles en uno y otro sentido, por el SÍ o por el NO.







El primero era un consulta sobre consultas. Se votaba una propuesta de modificación de la Constitución de la República y Cantón de Ginebra con el fin de bajar el porcentaje de firmas necesario para organizar una consulta popular. Dado que ha sido aprobada, a partir de ahora se reduce de un 5% a un 4% del censo electoral para llevar un asunto a consulta vinculante. También se baja de un 3% a un 2% el numero de proponentes necesario para plantear una iniciativa legislativa o rechazarla. Esta reducción fue aprobada por un 62 % de los votos siendo la participación de un 45% del censo.


Estos días me estoy quedando en la preciosa villa de Carouge, que es al tiempo una comuna del Cantón (que es al tiempo República) de Ginebra (¡benditas complejidades que la rica historia impone en las arquitecturas políticas!)






En Carouge se decidía sobre el teatro comunal o municipal que data de los años 70 y necesitaba una profunda renovación.




Había dos opciones: a) renovar el viejo teatro o b) derribarlo y hacer uno nuevo para el cual se proponía ya un proyecto concreto preseleccionado. Durante estos días pasados el debate popular ha sido sereno pero muy intenso y vivo. Los defensores del NO creen que se trataba de un dispendio, que el teatro actual sirve, que hay otras necesidades más importantes, que ese edificio de los 70 es parte del patrimonio e identidad del barrio. Los defensores del SÍ creen que es una oportunidad para impulsar la vida cultural y social del barrio, de traer inversiones, que el nuevo teatro va a mejorar la vida el barrio. Yo ni soy vecino ni tengo la información suficiente como para tener una opinión muy formada, pero confieso que le tenía cierta simpatía al SÍ.










Los resultados han sido de un 65,92% a favor de tirar y elevar un nuevo teatro. La participación ha sido de un 40%. Por lo tanto se hará un nuevo teatro.






Al tiempo en Ginebra se votaban otros asuntos federales comunes a toda la Confederación Helvética. Por ejemplo la modificación del sistema de pensiones, que fue rechazado, o una nueva norma de seguridad alimentaria que fue aprobado.



No, no idealizo las consultas. Sé de sus virtudes y sus limitaciones. Pero creo que en estos días nos viene bien hablar del asunto con un poco de distancia y color.




jueves, 21 de septiembre de 2017

El otro referendum (Kurdistán iraquí)

Hoy escribo en El Correo y en el Diario Vasco sobre "otro referéndum". Intento explicar el complicado escenario del proceso en el Kurdistán Iraquí y califico la situación de dilema. Ver más abajo el texto completo.


El artículo fue escrito antes de que la Alta Representante de la Unión Europea para la Política Exterior y Política de Seguridad, Federica Mogherini, estableciera ayer mismo la posición oficial europea:

     "A referendum on independence has been announced by the Kurdistan Regional Government for 25 September 2017. 
      The European Union reiterates its steadfast support for Iraq's unity, sovereignty and territorial integrity. Unilateral actions, such as the proposed referendum, is counterproductive and must be avoided.
      The EU recognises there are outstanding issues between Erbil and Baghdad that need to be resolved. This should be done through a peaceful and constructive dialogue leading to a mutually agreed solution based on the full application of the provisions of the Iraqi Constitution. The EU welcomes the UN initiative to facilitate a dialogue and offers its support to such a process if requested."

En mi versión (no he encontrado traducción oficial) sería algo así como:

"La Unión Europea reitera su firme apoyo a la unidad, soberanía e integridad territorial de Iraq. Acciones unilaterales, tales como el referéndum propuesto, son contraproducentes y deben evitarse.


"La UE reconoce que hay asuntos pendientes entre Erbil y Bagdad que deben resolverse. Esto debe hacerse a través de un diálogo pacífico y constructivo que lleve a una solución mutuamente acordada basada en la plena aplicación de las disposiciones de la Constitución iraquí. La UE da bienvenida a la iniciativa de la ONU para facilitar un diálogo entre las partes y ofrece su apoyo de la UE a este proceso si este apoyo es solicitado".

Quien lea en mi artículo mis comentarios sobre la posición norteamericana, entenderá bien porqué esta posición europea me parece demasiado parcial y un poco cínica. Una repuesta demasiado plana ante un dilema complejo.


Y ahora la foto del artículo y el texto más abajo:


 http://www.diariovasco.com/opinion/referendum-20170921223646-nt.html 






El otro referéndum





Hay un referéndum que se celebrará (o no) en Cataluña el día 1 de octubre. Hay otro que tendrá lugar (o no) en el Kurdistán iraquí sólo unos días antes, el 25 de este mes. Entre ambos procesos hay enormes diferencias de todo orden, pero también algún curioso paralelismo.





El Kurdistán, usted lo sabe bien, se encuentra en Asia Occidental, en la encrucijada de 4 países clave del Oriente Próximo: Iraq, Irán, Turquía y Siria. No parece un lugar fácil para vivir, pero los kurdos han resistido en la zona lo indecible, casi milagrosamente, sin perder su identidad. Kurdistán ha vivido dos tentativas de independencia que terminaron ambas en aborto. La primera fue un espejismo. El Tratado de Sèvres, al terminar la Primera Guerra Mundial, reconocía la independencia de la parte turca del Kurdistán. Pero este acuerdo no llegó a entrar en vigor y el Tratado de Lausanne que lo sustituyó renunció al proyecto. El segundo ensayo tuvo lugar en la zona iraní, tras la Segunda Guerra Mundial, al amparo de la Unión Soviética y con la denominación de República de Mahabab. Pero los soviéticos abandonaron el experimento y el territorio de la malograda república fue a los pocos meses reincorporado a Irán.





Las penalidades del pueblo kurdo han sido terribles. Uno de los momentos más duros fue el ataque con armas químicas en la ciudad de Halabja, en el Kurdistán iraquí, perpetrado en 1988 por Sadam Hussein y Alí el Químico, en el que murieron unas 5.000 personas. Ambos pagaron el crimen con la horca. Ahora, 30 años después, el papel clave jugado por los militares kurdos -y las valientes milicianas- en la lucha contra el Estado Islámico ha fortalecido sus posiciones militares y políticas.





El caso es que este verano las autoridades de la región kurda de Iraq han convocado un referéndum de autodeterminación. Los límites de la región están claros en el norte y por el este, marcados por las fronteras con Siria, Turquía e Irán. Pero por el oeste hay territorios en disputa con otras regiones de Iraq, situación que dificulta cualquier negociación. La importante y rica ciudad de Kirkuk, por ejemplo, está en juego.





Este referéndum no cuenta con el acuerdo ni la autorización de Bagdad. El parlamento iraquí, en votación de hace unos pocos días, ha resuelto considerar el referéndum como inconstitucional y llama al gobierno a "tomar las medidas necesarias" para impedir el proceso. A los pocos días el Parlamento regional kurdo iraquí ha respondido, en un retador juego de legitimidades y soberanías, apoyando el referéndum y desobedeciendo a la capital.





En este contexto la celebración (¿resulta aquí celebración la mejor palabra?) del referéndum se dificulta y, en caso de celebrarse, sus efectos pueden complicar una situación regional ya de por sí muy convulsa.





Iraq no permitirá el referéndum ni aceptará sus resultados, si llegara a celebrarse. Turquía e Irán, ambos con zonas kurdas, no van a reconocerlo tampoco. Estados Unidos pide paciencia y posponer el proceso, temiendo que el conflicto desestabilice aún más la región y debilite la lucha contra el Estrado Islámico, en la que los y las militares kurdos han jugado tan bravo papel.





Para complicar un poco la vida a los amantes de los esquemas binarios en blanco y negro, Israel se cuela en el proceso como su único apoyo en la zona. El Presidente Netanyahu ha afirmado que “Israel apoya los legítimos esfuerzos del pueblo kurdo para lograr un Estado propio”.





Se me ocurren poco casos tan claros como el kurdo que merezcan un reconocimiento internacional como sujeto de un ejercicio de autodeterminación. La posición de la mayoría del pueblo kurdo es favorable no sólo al referéndum, sino también a la independencia. Aunque también hay diferencias internas, problemas serios de corrupción y rivalidades familiares por el control.





El momento es malo para un referéndum, es cierto, pero siendo honesto tampoco se me ocurre qué otro tiempo podría ser mejor, si nunca hay voluntad política, ni la va a haber. Posponer el proceso, sin un plan concreto, como propone los Estados Unidos, no es más que exigir al más débil que renuncie a sus demandas legítimas. No es equilibrado afirmar que el referéndum unilateral creará inestabilidad, sin añadir al tiempo que la negativa previa a cualquier forma de acuerdo es, cuando menos, igualmente responsable. Pero seamos realistas, sin acuerdo con Bagdad y sin apoyo regional, el futuro del proceso parece muy poco prometedor.





Hay quien espera un acuerdo de última hora avalado por los Estados Unidos, o quizá por la propia ONU, que permitiera el retraso del referéndum con dos condiciones: fecha cierta para convocarlo de nuevo de manera acordada y resultado vinculante. No sería mala solución, pero parece harto improbable.





No sé ustedes, pero yo veo aquí un dilema. Y un dilema, por definición, tiene difícil solución porque todas las opciones tienen sus pros y sus contras. Ante un dilema, si alguien cree tener una respuesta clara y categórica, es que o bien el asunto no era realmente de un dilema o bien no lo ha pensado suficiente.





No, no quería yo hablar de Cataluña, sino del Kurdistán. A pesar de las infinitas diferencias, alguna analogía podría caber, pero no haré comparaciones. Este artículo termina aquí. Lo que no podrá negarme usted es que en los próximos días, en los ratos que las noticias de Cataluña lo permitan, merece la pena dedicar también un poco de atención a este otro referéndum.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Diálogo Colombia - Comité DESC

Esta mañana hemos terminado el diálogo entre la delegación de Colombia y el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que se ha celebrado entre la tarde de ayer, día 19, y hoy, día 20.


No pretendo aquí hacer un resumen de este intenso proceso lleno de información importante, sino compartir únicamente un par de claves y además, a efectos de transparencia, compartir los asuntos por los que yo he preguntado, siendo éstos una mínima parte obviamente de todos los trabajados en este diálogo.


PRIMERO quiero decir que la delegación de Colombia, encabezada por la Embajadora Beatriz Londoño Soto, el Viceministro de Participación e Igualdad de Derechos, Luis Ernesto Gómez, y el Director de Derechos Humanos, Álvaro Sandoval Bernal, ha sido amplia, con equidad de género, y, sobre todo, de una altísima competencia profesional. La jefa de la delegación ha sabido dirigir el equipo con mucha eficacia y elegancia.


De izd. a dcha. Maria Garai, Carmen Celina Arévalo y Maja Andrijasevic-Boko, de la Secretaria de la OHCHR; Maria Virgina Bras Gomes, Presidenta del Comité DESC; y la Embajadora Londoño, Álvaro Sandoval, y Luis Ernesto Gómez. 


SEGUNDO, ha habido una presencia y una participación alta y de gran calidad por parte de las ONGs colombianas. El Comité DESC facilita diversos momentos y espacio para el diálogo con las ONGs. En este caso, además de los encuentros privados con distintos miembros, tuvimos dos momentos de trabajo entre las ONGs y el Comité. El primero, oficial, en la sesión de apertura, abierta al público y retransmitida por internet por la página web de la ONU:


Sesión con las ONGs
El segundo, privado, cerrado y confidencial, en el tiempo de la comida entre las sesiones públicas de la mañana y la tarde:


Sesión privada con ONGs colombianas.
Sin el aporte de las ONGs locales nuestro trabajo tendría mucha menos información, calidad, acierto e impacto.


TERCERO, Colombia vive un momento clave de su historia con un proceso de paz que llena de esperanza el futuro del país. Por eso nuestro Comité está especialmente comprometido en aprobar y publicar un documento final de Observaciones Finales y Recomendaciones que sea equilibrado, actual, pertinente y útil tanto para el gobierno (éste y el que venga), el parlamento y el poder judicial, así como para la sociedad civil, los defensores de derechos humanos y las víctimas. Ojalá nuestro documento pueda ser un instrumento útil en este importante proceso de paz.


Dirigidos por mi buen amigo y hábil experto y diplomático, el brasileño Renato Ribeiro Leao, como relator que es para Colombia, estoy seguro de que sabremos aprobar un documento de calidad.


CUARTO. Los temas por los que yo me he interesado (arts. 13 al 15 del Pacto):


Derecho a la Educación:
- Desequilibrio mundo rural, mundo urbano;
- Calidad y profesorado: formación y consideración laboral y salarial;
- Lenguas minoritarias en educación, enseñanza de lenguas indígenas y enseñanza en lenguas indígenas.


Derechos Culturales:
- El Auto 004 de 2009 de la Corte Constitucional reconocía 34 pueblos indígenas en peligro extremo de desaparición física y cultural. El Auto 382 de 2010 añadía un nuevo pueblo. En el 2013 eran ya 36 pueblos. La Corte solicitaba unos Planes de Salvaguarda Étnica. Me he interesado por la situación de estos planes.
- Me he interesado por la discriminación de los pueblos afrocolombianos o afrodescendientes, y de los afrochocoanos entre ellos, con los que trabajé hace ya casi 20 años, con la Diócesis de Quibdó.


Derecho a la Ciencia:
- Me he interesado por el acceso de la mujer al ejercicio de la investigación científica profesional. Los datos de Colombia (37'6% de investigadoras) es inferior a la media regional (44'7%), según los datos de la UNESCO. Hay margen de mejora.
- Por fin, no me dio tiempo a decirlo, pero quería haber incluido la cuestión del acceso a internet, puesto que, si bien Colombia tiene muy buenos datos medios de acceso, sin embargo la brecha entre el mundo rural y el mundo urbano es de las mayores de la región.    


---
NOTA PERSONAL: ¿Cómo no acordarme, hablando del Atrato, de mis queridos y admirados Íñigo y Jorge Luis, a los que quitaron allí unas vidas generosas y preciosas? 18 años después, os echamos aún de menos. El corazón se me encoge aún al recordarles. Nada que diga o haga será nunca suficiente homenaje.