jueves, 15 de febrero de 2018

Conferencia en la Fundación Ramón Areces sobre Derecho a la Ciencia

Dicen que dijo Eugenio D'Ors aquello de que "en Madrid, a las 7, o das una conferencia o te la dan". Pues el lunes, en Madrid, a las 7, me tocó a mí darla y a otros tocó que se la diera.
 
Fue en la Fundación Ramón Areces bajo el título de "Derecho humano a la ciencia: origen, contenido normativo, situación actual y previsiones".
 
En la mesa me di el gigantesco lujo de ser presentado por don Federico Mayor Zaragoza, entre otras mil cosas, ex-Director General de la UNESCO. Me dieron la réplica, desde la Diplomacia, Silvia Escobar, que fuera Embajadora Especial de España para los Derechos Humanos; y, desde la Ciencia, José María Carrascosa, Catedrático de Bioquímica y decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de Madrid.
 


 
Previamente me hicieron una entrevista sobre el mismo tema del Derecho a la Ciencia en la biblioteca de la Fundación Ramón Areces.
 



Y luego, a las 7, como indicaba D'Ors, la conferencia:
 
         




domingo, 11 de febrero de 2018

En recuerdo a Asma Jahangir

El Premio UNESCO Bilbao por una Cultura de Derechos Humanos fue una gran iniciativa con la que, lamentablemente, la crisis y sus consecuentes priorizaciones presupuestarias terminaron.


Era un Premio, de carácter bienal, que asociaba Bilbao con los Derechos Humanos con el aval de la UNESCO.


Sólo llegamos a celebrar tres ediciones, razón por la cual no pudo llegar a ser un premio tan conocido y prestigioso como sin duda su joven trayectoria auguraba.


Tuvimos tres grandes premiados: Stéphane Hessel, Asma Jahangir y Desmond Tutu.


Me entero ahora de que la gran defensora pakistaní de los Derechos Humanos, la defensora de la democracia, la que fuera experta independiente de las Naciones Unidas sobre libertad religiosa, Asma Jahangir ha fallecido hoy mismo, al parecer, de un ataque fulminante al corazón.


Aquí mi pequeño homenaje y mi recuerdo de aquellos días con ella en Bilbao. En la foto, flaqueados por Federico Mayor Zaragoza y Ruper Ormaza, tenemos a los miembros del jurado y, en medio, a la por aquel entonces Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, la premiada, Asma Jahangir, y el inolvidable alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna.


Más sobre el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

En la entrada de ayer os adelantaba que hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.


Para celebrarlo quiero añadir, a las referencias de ayer, alguna otra nueva e interesante.


Por un lado os recomiendo este video editado por la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco - Euskal Herriko Unibertsitatea :


Lo tienes aquí en español:
  
https://culturacientifica.com/2018/02/11/no-es-una-percepcion/


Y aquí en euskera:


https://zientziakaiera.eus/2018/02/11/ez-da-pertzepzio-bat/


El director de la citada Cátedra publica hoy un artículo al respecto titulado "Días de la Mujer y la Niña en la Ciencia":


 http://www.deia.com/2018/02/11/opinion/columnistas/con_ciencia/dias-de-la-mujer-y-la-nina-en-la-ciencia 

Este mismo periódico dedica al Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, además de este artículo y el mío de ayer, un bien trabajado reportaje de dos páginas firmado por Marta Martínez, que incluye una interesante entrevista a Marta Macho, y un editorial. Creo que es una buena cobertura por la que cabe felicitar al Grupo Noticias y a DEIA.

sábado, 10 de febrero de 2018

Día Internacional de la Mujer y la Niña en el Ciencia

Mañana, 11 de febrero, se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.


Con la intención de hacer una pequeña contribución a la difusión de esta importante y necesaria efeméride dedico mi columna #MirarHaciaOtroLado de hoy a este asunto.


No es la primera vez que escribo sobre Mujer y Ciencia, por ejemplo aquí. Y desde luego, tal como se indica en el artículo, la cuestión de la participación y el acceso de la mujer a la ciencia es uno de los contenidos clave del Comentario General sobre Derecho a la Ciencia que, como los lectores habituales de este blog saben sobradamente, estamos preparando en el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Por ese motivo me ha tocado preguntar en dicho Comité a los Estados sobre la participación de la mujer en ciencia en numerosas ocasiones, por ejemplo, en los diálogos con Colombia o Portugal.


En el texto se hace referencia a la Resolución de la Asamblea General que instaura el día: la A/RES/70/212, aquí la tienes. También se hace referencia a que he escrito artículos sobre los premios Nobel y su falta de criterio en este asunto: aquí tienes el artículo de 2016, titulado "Un tropezón de premio Nobel", publicado en los medios del Grupo Noticias, y aquí el de 2017, "Premios Nobel, igualdad y excelencia", publicado en los Cuadernos de Cultura Científica que publica la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea.


Ahí va el artículo de hoy:
#MirarHaciaOtroLado






Mujer y Ciencia en el mundo






Mujer y ciencia en el mundo





Mañana se celebra el “Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia”. A finales del año 2015 la Asamblea General de la ONU acordó establecer este día internacional que, por lo tanto, llega ahora a su tercera edición. Se trata de una conmemoración todavía muy joven pero que, gracias a las redes sociales y al entusiasmo de muchos (reconozcámoslo, especialmente el entusiasmo de muchas), parece que va rápidamente consolidándose en la agenda y adquiriendo peso y eco.


En la resolución que instauraba este día, la Asamblea General de la ONU, que como usted bien sabe es algo así como el Parlamento de la Humanidad, invitabaa todos los estados, todas las organizaciones y los órganos del sistema de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales y regionales, el sector privado y el mundo académico, así como a la sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales y los particulares, a que celebren el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.” Es decir estamos todos llamados a participar: instituciones públicas y privada, locales y regionales, educativas y culturales, y sí, también usted y yo.


La Asamblea General solicita que se organicen “actividades de educación y sensibilización a fin de promover la participación plena y en condiciones de igualdad de las mujeres y las niñas en la educación, la capacitación, el empleo y los procesos de adopción de decisiones en la ciencia, eliminar toda forma de discriminación contra la mujer, incluso en las esferas de la educación y el empleo, y sortear las barreras jurídicas, económicas, sociales y culturales al respecto mediante, entre otras cosas, la promoción del establecimiento de políticas y planes de estudio en el campo de la ciencia, incluidos programas escolares, según corresponda, para alentar una mayor participación de las mujeres y las niñas, promover las perspectivas de carrera de las mujeres en la ciencia y reconocer los logros de las mujeres en la ciencia.”


¿Era de verdad necesario un día así? Me temo que sí. Un reciente informe de la UNESCO, titulado “Girls’ and women’s education in science, technology, engineering and mathematics (STEM)” (2017) revela que sólo un 28% de los investigadores del mundo son mujeres. Y esto no sucede por casualidad.


En ocasiones las jóvenes son relegadas por discriminación directa, en otros casos son los estereotipos o los prejuicios los que van alejándolas de la ciencia. Aún en los países más igualitarios cada cierto tiempo se descubren casos de discriminación que dificultan el avance la mujer en la ciencia y en la tecnología. Su invisibilización es frecuente: ya hemos denunciado en esta misma columna el prejuicio machista exhibido en las últimas ediciones de los Premios Nobel empeñados en ver un mundo más pequeño y triste que el real e indiferentes a su responsabilidad de ejemplaridad.


Las razones de esta menor acceso de la mujer a la ciencia son en ocasiones profundas y culturales. A veces se trata de normas y leyes discriminatorias. No pocas veces se trata de simple machismo más o menos generalizado.


Las Naciones Unidas están ahora trabajando por actualizar los contenidos del viejo Derecho a la Ciencia que Eleanor Roosevelt, René Cassin y el resto de miembros de la Comisión de Derechos Humanos incorporaron en 1948 a la Declaración Universal. La participación de la mujer en la ciencia y el acceso de ésta a sus beneficios es una de esas prioridades que están ya contempladas en la agenda.


Pero el caso es que la participación de la mujer en la ciencia en todos los niveles, desde la educación hasta la posición científica más puntera, desde la enseñanza hasta las responsabilidades institucionales científicas, no sólo es una cuestión de igualdad y de derechos humanos. Es también un avance del que todos nos vamos a beneficiar si queremos que el talento, la inteligencia, el ingenio, la capacidad de todos, y no sólo de la mitad de la población, se ponga al servicio de los grandes retos de la humanidad: desde el hambre al cambio climático, desde el acceso al agua hasta la lucha contra la enfermedades y el dolor. No, los retos de la humanidad no se resolverán sólo con ciencia, pero desde luego no tienen solución sin más y mejor ciencia hecha por todos (y todas) quienes estén llamados a ella.

viernes, 9 de febrero de 2018

Ecos de la conferencia en Fórum Deusto

El martes tuve el enorme honor de dar una conferencia en el muy prestigioso marco del Fórum Deusto, en el impresionante Salón de Grados que, a pesar del desapacible tiempo, se llenó por completo.




Hablé del Derecho a la Ciencia, de su origen, contenido normativo, carácter jurídico, de algunos casos prácticos, de algunos dilemas...


La charla terminó con un largo e intenso aplauso, pero claro, jugando en casa, tenía muchos amigos y gente querida que vino con ganas de ayudar. Eskerrik asko guztioi!


Tuve la gran suerte de ser presentado por Imanol Pradales, Diputado Foral de Desarrollo Económico y Territorial, y por Gema Tomás, Decada de Derecho de la Universidad de Deusto.

El acto fue cubierto por Txema Soria en El Correo y por Jon Mujika en DEIA. En ambos casos con página entera, con abundantes fotos y con un texto muy cuidado propio de los grandes periodistas de muchas tablas que son los dos.


Los medios del Grupo Noticias también tuvieron la gentileza de preparar el ambiente con una entrevista previa, publicada ese mismo día.






El fantástico programa de divulgación científica que es La Mecánica del Caracol, de Radio Euskadi, dirigido por Eva Caballero, también se sumó a tratar el asunto del Derecho Humano a la Ciencia (tienes el audio aquí):






Adjunto algunas de las fotos de ese día que será para mí realmente para no olvidar:




José Luis del Val, Ana Oregi, Imanol Pradales, Ruper Ormaza y Mairen Onaindia

Ángel Toña, Eva Armesto, Virginia Gomez de Retana y Eoin McGirr
Luis Cañada, Gema Tomás, Aran Atxa y Txabi Anuzita


Juanma Sinde, Isidro Elezgarai, Helena Orella, Javier Armentia y José Ignacio (Iñako) Pérez Iglesias

Celia Agüeros, Mikel de Viana y Nati Rojo




Beatriz Marcos, Miren Onaindia, Ruper Ormaza, Eoin McGirr, Ana Oregi, Virginia Gómez de Retana, Antonio Tena.

Monika Hernando y Joana Abrisketa


Luc Theis, Txabi Anuzita, Iñigo Arbiol, Txema Soria, Olga Andueza, Jaime Oraá...








sábado, 27 de enero de 2018

Febrero: conferencias en Madrid y Bilbao sobre el Derecho Humano a la Ciencia

Este mes de febrero doy dos conferencias sobre el Derecho Humano a la Ciencia en dos lugares importantes para mí: Bilbao y Madrid.


El día 6 de febrero hablaré en Fórum Deusto de la Universidad de Deusto y el día 12 en la Fundación Ramón Areces. En ambos casos a las 19,00 h  y es necesaria la inscripción previa. Tienes los enlaces respectivo aquí abajo:


 https://agenda.deusto.es/deustoforum-mikel-mancisidor-la-ciencia-la-gran-desconocida-de-los-derechos-humanos/?_ga=2.171163428.54112679.1517063693-562451254.1508410494 


 https://www.fundacionareces.es/fundacionareces/cargarAplicacionAgendaEventos.do?idTipoEvento=1&fechaInicio=12%2F02%2F2018&identificador=2106&fechaFinalizacion=12%2F02%2F2018&nivelAgenda=2 

Aung San Suu Kyi y Bill Richardson

Hoy escribo sobre la renuncia de Bill Richardson a la Comisión asesora sobre el asunto rohinyá y la figura de Aung San Suu Kyi. Un artículo que me habría gustado no tener que escribir.


Sirva también como cariñoso recuerdo a quienes compartimos aquella aventura que fue fundar el grupo de Amnistía Internacional de la Universidad de Deusto. Y también como saludo esperanzado a los estudiantes que ahora lo componen.


 http://www.deia.com/2018/01/27/opinion/tribuna-abierta/aung-san-suu-kyi-de-victima-a-verdugo 




Aung San Suu Kyi, ¿de víctima a verdugo?





El año pasado aprendimos mucho sobre el pueblo rohingya. Es un grupo de religión musulmana que forma una minoría étnica, cultural y religiosa en un país mayoritariamente budista como es Myanmar (la antigua Birmania). Algunos defienden que los rohingya llevan viviendo en la misma zona por más de 500 años. El gobierno de Myanmar sin embargo los considera gente llegada de Bangladesh mucho más recientemente, durante el mandato colonial británico, y allí los quiere, de vuelta. Lo cierto es que se trata de una comunidad fuertemente discriminada. El gobierno lleva décadas buscando su salida del país a cualquier precio. A ese fin les presiona de mil modos, incluso negándoles la ciudadanía, el reconocimiento civil y el acceso a documentación.





Esta persecución alcanzó el año pasado extremos de dureza hasta la fecha desconocidos. La ONU, muy prudente siempre en la calificaciones jurídicas de sus denuncias, describió lo que sucedía como “ataque sistemático contra la comunidad rohingya que podrían posiblemente considerarse como crímenes de guerra”. Se habló de limpieza étnica e incluso de genocidio y, consecuentemente, se adelantó que podían ser crímenes perseguibles penalmente por la justicia internacional o universal.



Hace unos meses me preguntaba en estas mismas páginas por el papel de la Premio Nobel de la Paz Anug San Suu Kyi, como máxima mandataria de Myanmar. Me costaba creer que la otrora modélica mujer, la que fuera una referente de los presos de conciencia, de la paz y los derechos humanos, resultara ahora tan insensible ante semejante drama y, en el mejor de los casos, dejara hacer a su ejército. Sabíamos que Myanmar está de tal forma dominado por el ejército que San Suu Kyi es incapaz de controlarlo, cierto, pero le cabía cierta responsabilidad, al menos la dignidad de decir basta y dimitir. Me resistía a creerlo, pero San Su Kyi parecía darse la razón a sí misma cuando décadas antes había dejado escrito: “No es el poder lo que corrompe. Es el miedo. El miedo a perder el poder”.





El gobierno de Myanamar, presionado por la comunidad internacional, ha constituido una comisión asesora internacional sobre el desplazamiento rohingya y su posible retorno. Pero el miembro más notorio de este grupo, el exgobernador de Nuevo México y ex secretario norteamericano de energía con Clinton, Bill Richardson, ha anunciado esta semana su renuncia en los términos más duros.





A su juicio esta Comisión es sólo un lavado de cara. Su función ha terminado por rasemejarse a la de un grupo de coristas nombrados para aplaudir al gobierno. Richardson ha criticado fuertemente a San Suu Kyi por su incapacidad de mostrar humanidad en este caso y por limitarse a acallar a la prensa y a los defensores de derechos humanos, precisamente los dos sectores que la protegieron en los tiempos duros en que ella era perseguida por el régimen militar. Richardson fue un de aquellos admiradores de la ya perdida Aung San Suu Kyi.





Cuando en mis años de estudiante formamos el Grupo de Amnistía Internacional de la Universidad de Deusto, Aung San Suu Kyi fue una de las primeras víctimas por las que trabajamos. Me siento orgulloso de aquel trabajo. Y me siento, como Richardson, decepcionado.